Solo para muy pocos de la anterior directiva PPra son más importantes las ideas que el sillón como para abandonar el cargo. El congreso, totalmente antidemocrático, ha elegido a un líder donde solo han votado el 3,5 de los militantes y donde se ha forzados a muchos compromisarios a darle el voto a Rajoy.
No se han sentado las bases para una apertura del partido a los militantes mediante listas abiertas y votos de todos los militantes y se ha decidido que el candidatos a las elecciones generales sea el presidente del partido por lo que Rajoy se ha autoimpuesto como candidato. Todo un golpe de mano.
Rajoy debe explicar el por qué este cambio de rumbo, por que ha cambiado una oposición dura por otra blandita y por que ofrecer colaboración a un presidente del gobierno que ha demostrado en reiteradas ocasiones que es desleal y embustero.
También debería explicar el por qué ha incluido en su equipo gente que o nunca ha ganado unas elecciones como LaSalle o Soraya Sáenz de Santamaría u otros como Ruiz Gallardón que, pleiteando con el periodista que mas ha hecho por el PP, va a conseguir una deserción de votos.
Capítulo especial merece la inclusión del presidente del PP de Andalucía, Javier Arenas, un político que solo ha sabido perder elecciones en nuestra región, que mantiene grandes zonas del territorio donde el partido no existe por su incapacidad organizativa y porque desprecia absolutamente a los militantes mejor cualificados, refugiándose en un grupito de amigos, guardia pretoriana, que son los que se presentan a todos los cargos, poseyendo algunos varios a la vez, tal es la desconfianza y el desprecio de Arenas a la militancia.
Evidentemente en todo esto hay un pacto secreto con poderosos grupos económicos interesados en que siga la disolución de España en diecisiete naciones, muchas de las cuales caminando indefectiblemente hacia la independencia, en afirmar lo que el PSOE defiende tanto: no querer saber quienes están detrás del 11M.
Y Rajoy, al que le habrán propuesto ser una alternativa de poder con tal de aceptar todo este desastre se ha bajado los pantalones.
Un error de bulto ha cometido el presidente del PP y es creer que sus militantes tienen la mentalidad borreguil y sectaria de otros. Está muy equivocado porque el PP marcha hacia el descalabro electoral en las próximas elecciones europeas y a una muy posible división en dos partidos. El PSOE y Gallardón se frotarán las manos.