miércoles, 09 de abril de 2008

ZP estuvo sobrado en su mismidad: la nada, el humo. Nadie, ni propios ni extraños, le presta atención cuando balbucea sus recetas Alicia, o como sucediera en Bucarest, que no hace falta que abra la boca para que no le hagan puñetero caso. A excepción de la Barranco en Bellas Artes, que lloraba a moco oyéndole defender el canon, ese prodigio de estafa a todos para favorecer a los enchufados del poder -claro, que hay actrices tipo Hollywood que lagrimean con el mismo frenesí en las exposiciones caninas cuando su caniche con lacitos levanta la pata-.

 

La verdad es que ZP, que por dos veces ha llegado en estado vampírico –la sangre tiñendo la jornada de reflexión y sus colmillos prestos al banquete- a la Presidencia del Gobierno, esta vez nombró mucho por sus seis letras a España y le dio un revolcón al de Ezquerra, antaño su comensal predilecto. Y los mandobles al líder de la oposición fueron más suaves, quizá temiendo que el perfecto caballero que tiene enfrente se convierta en una dama de hierro más incómoda. Las mentiras las mismas, qué se le va a hacer si no distingue la verdad, o le da lo mismo que le da igual; no la pone en valor ni los que le han votado tampoco, ya que un pavoroso ochenta por ciento de los españoles certifican que Zapatero les miente una vez sí y otra también. Si Fernando VII llegó al trono tras la guerra más cruel, y la que se llevó por delante a un número mayor de españoles, y luego pasó a la historia como El Rey Felón, este sujeto al que le damos otros cuatro años será recordado como El Presidente Embustero.

 

Pero es que ayer no le importaba a nadie la soporífera matinée. Todos querían oír al árbol caído, Don Mariano, para hacerle astillas o para reconocerle que solo gracias a él el Parlamento mantiene su dignidad. Esa institución que fue piedra angular de la democracia y que va dando sus últimos estertores en la sociedad de la información y los medios. Que ya nada se dirime en el edificio de los leones y empieza a resultar un teatro muy oneroso, para uso exclusivo de las élites de la partitocracia de escándalo que sobrellevamos con nuestros impuestos. Pero llega Don Mariano, y todo cobra sentido otra vez: los pactos de caballeros, la defensa de los valores comunes, la unidad de la nación de hombres libres e iguales, la administración sensata de los bienes de todos, la jugada sin trampa ni cartón sea con el terrorismo, el agua, los estatutos, las necesidades sociales, o la tantas veces prostituida palabra solidaridad –que se trata de que los que tienen más ayuden a los que tienen menos, y no al revés como la practica ZP. Es alucinante que tengamos que explicar esto…-

 

Hasta el propio candidato Rodríguez quería que Don Mariano le diera el discurso de investidura, le pedía programas de gobierno. “¡Ya me gustaría a mí, pero no he ganado…!” Tuvo que espetarle con más herida que sorna el gallego. Y es que todos, los que le han votado y los que no, incluso el inquilino de la Moncloa, saben que de este lío en el que estamos metidos los únicos capaces de sacarnos han sido arrojados fuera. Y a poco que nos descuidemos no estarán ni en el poder ni en la oposición. Que los más capaces se irán a casita o al exilio. A mayor gloria de los vampiros, los caniches y las Barrancos.


Publicado por adminsevilla @ 11:58
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Publicado por Invitado
miércoles, 09 de abril de 2008 | 13:06
Confieso que no escuché al señor Zapatero (ya no aguanto la "insoportable levedad" de ese ser que gravita sobre todos nosotros como el pedrisco; su voz me pone enferma), aunque he leído su discurso fragmentado. Nihil novum. Y compruebo por este magnífico artículo que ne me perdí gra cosa, excepto dormirme entre una letanía de fatuidades y mentiras. Repetición de promesas: todo lo solucionará rápidamente, crisis económica, medio ambiente, problema del agua, justicia, terrorismo, inmigración... ¿Cómo? ¿Como hasta ahora? Ni una idea, ¿para qué las quiene? Ya sabemos, él confía en la improvisacíón, orientada siempre hacia el voto. En cada momento lo que le conviene; no gobierna, actúa en pro de la causa, que es él Mismo.
A Rajoy le escuché casi todo. Muy bien; corto de tiempo para tanta materia, por tanto, algunas omisiones de bulto. Y credibilidad ratificada. Pero sigue templado,con miedo de herir, el Perfecto Caballero...
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jueves, 10 de abril de 2008 | 11:01
En le debate solo brilló Rosda Díez
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jueves, 10 de abril de 2008 | 12:04
El otro día salío la noticia, -la misma de todos los años- de que, a pesar de la crisis, LA BANCA HABÍA OBTENIDO MÁS BENEFIFIOS QUE EL AÑO ANTERIOR. Así progresivamente un año y otro.

El dinero, la banca y grandes empresas, se lucran cada vez más,esté quien esté, PSOE o PP. Da igual que da lo mismo. No nos engañemos con dimes y diretes de estos actores. No mandan los políticos, sino el Dinero. Que al dinero le viene bien, por ejemplo... la inmigración (para abaratar la mano de obra, como está ocurriendo). Pues no se hable más, inmigración al canto. Y si se te ocurre opinar por ti mismo, TODOS ellos te llaman racista. Sin reparar en que España tiene desde hace muchísimo EL PROBLEMA DEL PARO, y hay colas de sevillanos por entrar en LIPASAM a recoger basura.

No caigamos en este Betis-Sevilla de los figurantes políticos. El gobernante debería ser otra cosa, no salir de la feria del voto, con los feriantes poderosos. Salgamos de la Caverna, leamos a Platón.
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jueves, 10 de abril de 2008 | 18:07
Zapatero demagógico como siempre y Rajoy ni tiene seguridad en si mismo, ni sabe hacer política, por mucho que hable a veces bien y tenga la razón de su parte.
Primarias ya y que gane quién sea mejor en el PP, sino tendremos a ZP por 20 años más con crisis y todo.
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viernes, 11 de abril de 2008 | 11:03
Primarias nacionales, regionales, provinciales y locales.
Derribemos a la oligarquía política.