Todas las subvenciones han desaparecido, acabado el proceso electoral.
(Denuncia recibida en sevillaopina@hotmail.es)
Los que no tienen la suerte de tener trabajo por cuenta ajena están condenados a integrar el régimen de autónomos. En esa hucha que jamás se rompe y cada día engorda, la Seguridad Social va concediendo derechos a cuentagotas mientras mantiene agravios. En España hay registrados en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) casi cuatro millones, medio millón de ellos en Andalucía. Por provincias, Málaga y Sevilla, representan casi la mitad de esa cifra. El trabajador autónomo es una pieza esencial en el crecimiento de la economía andaluza y en el desarrollo del tejido productivo. El empleo autónomo constituye una de las principales fuentes de riqueza de la Comunidad, y aporta más del 17,3% del PIB.
A pesar de todo, son muchas las consideraciones a tener en cuenta antes de tomar la decisión de convertirse en autónomo. En primer lugar, lo único que tienes garantizado es el gasto fijo que te supone salir a trabajar. Tienes que costearte tu propia seguridad social, ingresar el 20% de los ingresos que obtengas en concepto de IRPF, servir de gestor del IVA para el Estado y al menos contemplar un gasto de cerca de 100 euros al mes en asesores que te guíen en esta andadura ya que, aunque pretendas autogestionar tu propia empresa, pronto caes en la cuenta que todo son penalizaciones y multas ante el menor error y que, por supuesto, por más que vayas a Hacienda y te compres los manuales de IVA e IRPF -y los que te entregan en la Tesorería de la Seguridad Social- y te los estudies de Pe a Pa, en ninguno de sus capítulos te enseñan cómo favorecer en algo tu gestión: cómo ser autónomo y no morir en el intento.
Ponen ante ti un amplio elenco de subvenciones e hipotéticas ayudas para el fomento del autoempleo. En mi caso particular, me ofrecían: el ticket del autónomo para el inicio de mi actividad, por ser mujer y tener una determinada edad (9000 euros); otra subvención de hasta 4.000 euros para contratar servicios externos de asesoría durante los dos primeros años; otra ayuda para poder contratar a alguien que me sustituya en caso de una baja por maternidad (3000 euros); 5000 euros para el fomento de la contratación indefinida, caso de que por necesidad de mi actividad necesite contratar a alguien te ofrecen una disminución del porcentaje a retener en concepto de adelanto de las cuotas del IRPF, etc. Con todo lo dicho, las consideraciones iniciales pasan a un segundo plano. Pero cuando vas a solicitar alguna de estas ayudas lo primero que te piden es que tengas un certificado digital para tramitarlas a través del portal del autónomo de la Junta de Andalucía, de lo contrario, tienes que imprimir los anexos y llevarlos a algún organismo oficial -que no te especifican- para que empiece su curso. Entre lo uno y lo otro, yo opté por solicitar el certificado que en un sólo trámite me permitiría tener absoluta independencia burocrática. Pues bien, sólo cuando ya obtuviste tu certificado puedes acceder a las ayudas para que -¡oh!, ¡sorpresa!- te salga un cartel avisando que no hay subvención alguna disponible. Nada más. Claro, conciso, concreto y sencillo. No hay convocatoria próxima, ni plazos extinguidos, ni explicación que te consuele.
Segundo paso, buscar en el portal algún teléfono o dirección, que te permita dirigirte a alguien que te aporte más información. ¡Perfecto!, hay una pestaña que se llama “Atención al Ciudadano”, pero nuevamente la frustración sobreviene cuando al clickear en dicha opción te deriva a una página del Internet Explorer avisándote de que dicha página no existe. Otra vez no hay más explicación. No hay a quién reclamar.
Situación: Estás dado de alta, pagando escrupulosamente todas tus cuotas -y más te vale…-, viendo como el Estado cobra fielmente todos sus impuestos, como los políticos restan desempleados de su estadística gracias a tu iniciativa, como los asesores se llenan los bolsillos a tu costa, pagando por todo, costeando la subida de la gasolina, y no tienes ayuda alguna por más que antes de darte de alta te expusieran un listado interminable de ayudas. Tras una arduo camino de ventanilla en ventanilla, hablando con unos y otros, consigo llegar al organismo que me va a orientar acerca de las ayudas que tengo disponibles para enterarme de que la Junta, se resiste a considerarme joven con 30 años y de que no tengo derecho a ayuda alguna por no ser dependiente de drogas, ni inmigrante, ni haber estado nunca en la cárcel, ni haber cambiado de sexo, ni ser mayor de 45 años ni nada parecido. Lo único que soy es una mujer andaluza que ya ha cumplido los 30 años y además, madre soltera con ganas de emprender y obtener para ello una ayuda.
Doblemos el rizo. Soy mujer y el médico me ha dado la baja por riesgo en el embarazo, dado que en mi avanzado estado de gestación no puedo estar cargando peso ni viajando por toda la geografía del país. Pues bien, hoy me han dicho en las oficinas de la Seguridad Social, que no me pueden garantizar ninguna clase de subsidio ya que está sujeto a estudio. Mi cuota de 230 euros de autónomo igual la tengo que pagar, y contratar a alguien que realice el trabajo mientras yo no puedo, lo cual me conlleva un gasto extra de unos 280 euros en cuotas a la seguridad social, siempre y cuando le contrate por el mínimo minimorum y no le pague más de 690 euros al mes, gastos de viaje, hotel y dietas corriendo, obviamente, por su cuenta. Resumiendo: contratar a alguien, para no perder la franquicia que me llevó a darme de alta como autónoma, me cuesta un mínimo de 970 euros, a los que hay que añadir mi cuota de autónoma, el IVA, etc. Por supuesto en la ventanilla te dicen que es un gasto que te desgravas -!no, si faltaría!, al menos el consuelo es que llegado el momento de rendir cuentas no me van a seguir cobrando-. Y ahora sí, paga una hipoteca, come todos los días, ten hijos y que no les falte de nada, paga tus seguros, suministros varios, cuida de que no te pongan ninguna multa, y encima, a decir de nuestro Súper Ministro de Economía, contrata un seguro privado de jubilación porque aquí nadie te garantiza el guiso de mañana.
¿Cuánto tengo que ganar para soportar el gasto?
El tema es escandaloso y se oculta; sólo ocurre en España. Ningún país de nuestro entorno registra el fenómeno ni se permiten tales abusos. Los autónomos no se lo merecen y se calla el desafuero.


, no se inhiba de gestionar directamente los servicios públicos que nos ofrece privatizando en contratas, subcontratas y subsubcontratas que tando fraude, accidentes de trabajo y subempleo generan. Lo siento si esto duele a quien con ello se lucre.