viernes, 28 de marzo de 2008

Conocer nuestro pasado: "El pogrom de Sevilla", el dramático episodio de la matanza de la judería en el año 1391, que acabó con cuatro mil vidas.

Los datos de este trágico suceso figuran en la Historia de España de Modesto Lafuente, en la Historia de la Ciudad de Sevilla del liberal Joaquín Guichot y en otros muchos textos de indiscutible veracidad.

En la primavera del año 1391, un clérigo andaluz de nombre Ferrant Martínez que ocupaba el cargo de Arcediano de Écija comenzó a recorrer las calles de la ciudad  portando entre sus manos una enorme cruz y a gritos destemplados arengaba y exhortaba a los sevillanos induciéndoles al odio hacia los judíos,
que eran "los que mataron a Dios y se beben nuestra sangre".
Por aquellos años, vivían en Sevilla en absoluta paz, al parecer,  judíos, moros y cristianos. Ocurrió entonces que los desaforos de este desatinado cura Martínez, lleno de odio racial,  comenzaron a echar raíces entre los pobladores de las otras creencias. Las continuas predicaciones del clérigo fueron mucho más allá de lo que la prudencia y buen juicio aconsejaban y terminaron por soliviantar los ánimos populares  en contra  de los judíos.
En el mes de marzo estalló finalmente la tormenta del odio sembrado por el Arcediano de Écija, produciéndose un motín popular en el que la plebe, siempre dispuesta a todo tipo de excesos, entró por las callejuelas del barrio de las juderías saqueando las tiendas y maltratando a sus moradores.
Al enterarse de los sucesos, el Alguacil mayor de la ciudad mandó apresar a los más enfatizados y fueron condenados a la pena de ser azotados.
Mas esta reprimenda no tuvo ningún efecto sobre los  violentos ánimos del Arcediano de Écija, ya que a él no le azotaron, y continuó con su diabólica tarea de predicar contra los judíos con renovadas energías.
Exacerbó al populacho -compuesto por moros y cristianos de bajo nivel cultural y económico- y les llevó hasta tal punto de enajenación que el pueblo, formando una  excitada turba, entró violentamente  al barrio judío y comenzó a saquear las tiendas y a  apalear sin contemplaciones a cuantos encontraron a su paso. La asonada fue de tales proporciones, que el Alguacil mayor no pudo hacer nada frente al hecho con sus escasos hombres y tuvo que pedir ayuda a los nobles de Sevilla, algunos de los cuales se prestaron a la defensa del orden, trayendo consigo lacayos armados, escuderos y otros hombres de armas, con quienes a duras penas se pudo restablecer la calma. Pero para este efecto, tuvo el Alguacil Mayor que perdonar a los sentenciados en el motín anterior.
Este hecho no hizo más que envalentonar a los  enfurecidos seguidores del cura Martínez, que cada día multiplicaba sus enardecidas arengas contra los hebreos. Finalmente, sintiéndose impune y lleno de poder, el Arcediano de Écija, enarbolando siempre  la cruz , entró al frente de una horda enloquecida y sedienta de sangre en la judería el día 6 de junio de 1391, aullando enfurecidos :”Muerte a los infames Judíos...!" Y esta vez  portaban dagas, cuchillos, mandobles y todo tipo de utensilios que les sirvieran como arma para realizar su propósito.
El barrio judío tenia entonces dos puertas: Una era  la de Mateos Gago y otra, la Puerta de la Carne. Por ambas puertas a la vez se precipitaron los sevillanos enardecidos (contra otros sevillanos, no lo olvidemos) impidiendo así cualquier posibilidad de fuga de los atacados. Guiados por aquel cura que representaba "la iglesia de la misericordia, el amor y la tolerancia"  la canalla se dio a la matanza…
Los desesperados e indefensos hebreos, hombres, mujeres y niños, fueron pasados a degüello sin piedad ni contemplación. Fueron asesinados en las calles, en las casas e inclusive en el interior de las sinagogas en las que los fieles murieron sangrando sobre la santidad de sus libros. El pogrom duro un día entero sin interrupción y los cadáveres sumaron más de cuatro mil.
Los pocos sobrevivientes huyeron en cuanto les fue posible de Sevilla.

En 1391 aún no se conocía la palabra pogrom, pero la población hebrea de  la ciudad de Sevilla, que alcanzó a contar con más de 5000 judíos, en un solo día perdió más de 4000 pasados a cuchillo, en un genocidio que muchos textos no quieren recordar.

Moshe Vainroj

Texto enviado por Claudio Ernesto Gershanik desde Argentina. Invitamos a todos los bloggers a remitirnos colaboraciones sobre la Historia de Sevilla a sevillaopina@hotmail.es 
Porque para saber adónde vamos es imprescindible conocer de dónde venimos…


Publicado por adminsevilla @ 10:35
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Comentarios
Publicado por Invitado
domingo, 30 de marzo de 2008 | 22:52
Vosotros dadles ideas a Zapatero...
Publicado por Invitado
lunes, 31 de marzo de 2008 | 14:21
La historia ha servido y sirve en numerosas ocasiones para justificar políticas presentes. Así, por ejemplo, se ha utilizado mucho la historia de Sevilla para justificar la entrada masiva de inmigración de los últimos años. La historia es contada siempre por los vencedores (nos vencidos no suelen contarlo) y creemos hoy que en Sevilla convivieron en buena armonía cristianos, moros y judíos. Ya vemos por el artículo que esto no es cierto. Además, vivían en barrios separados, incluso por murallas. Además,
otro dato: Cuando entró el rey San Fernando en Sevilla, se echó a todos los moros, por lo que la mezcla no fue tal.

El ejemplo de la historia, -a la que debemos conocer bien para no repetir los mismos errores-, no respalda masivas integraciones, sino lo contrario. La aceptación colectiva de las norma sociales lleva mucho tiempo, por lo que es dífícil que sea asumida sin más, por una masiva inmigración puntual. Así de triste, pero de real
Publicado por Invitado
jueves, 16 de octubre de 2008 | 22:13
quizas estamos acostumbrados a jusgar sin saber los motivos que llevan al hombre a cometer delitos, sin embargo, al habalr de la historia, quiero hacer un comentario, cada historiador relata o explica la vida del ser humano de aceurdo a su situacion social, politica y estatus dentro de la sociedad, por eso yo creo que jamas se sabra a ciencia cierta quien dice la verdad y quien miente al explicar sucesos como estos.