martes, 25 de marzo de 2008
Mohamed Monteseirín e Ibrahim Torrijos
De “la religión es el opio del pueblo”, cliché tardofranquista de la mal llamada izquierda española, ha pasado a “busquemos votos manipulando las creencias religiosas”.
Imaginen que un alcalde de derechas cediese unos terrenos del municipio que gobierna para la congregación religiosa fundada por el llamado Papa Clemente del Palmar de Troya. La fascio izquierda tocaría a rebato ayudada por sus santones Wyoming, Buenafuente, Hache, Sardá, etc., poniendo al señor alcalde y su partido por los suelos. Y fijémonos en que la gente a la que se cedería esos hipotéticos terrenos son todo lo aberrantes y folklóricos que se quiera, pero totalmente pacíficos.
Imaginemos que el ayuntamiento fascio-social-comunista de Sevilla cede unos terrenos para la construcción de una mezquita no a unas organizaciones musulmanas pacíficas y moderadas sino a una facción integrista, que recibe dinero de las monarquías mas intolerantes del Golfo Pérsico en donde se prohíben edificar iglesias, la manifestación pública del cristianismo es un delito y se asesina a obispos y misioneros de a pie. Imaginemos que esta gente va a construir una mezquita de dimensión desproporcionada para la pequeña comunidad musulmana en Sevilla -¡la más grande de Europa!-y caeremos en la cuenta de que traerán para dirigirla a gente fanática que predicará el sentido mas intolerante del Islam y que pudiera ser a la postre el germen de una escuela de terroristas.
Sufrimos el terrorismo islámico y nuestros dirigentes, con el solo objeto de obtener más votos, dan cobijo a quienes nos odian y buscan nuestra destrucción.
¿La bolsa de los petrodólares saudíes? ¿Simple miopía, encefalograma plano? ¿Frentismo: cordón sanitario, todo vale contra la Iglesia-PP? Queremos saber qué hay detrás, antes de situarnos en la primera línea de ataque de los de las tres capas de calzoncillos.

