Sevilla Opina

sábado, 15 de marzo de 2008

Érase una vez,…Once upon a time,…Il y avait une fois,…un concejal de distrito

Un país idílico y en él, una ciudad maravillosa y un barrio estupendo que estaba limpio, con el tráfico ordenado, el mobiliario urbano impecable, las calles en perfecto estado…

¿Cómo era posible esto?

En aquel barrio un concejal de la oposición que lo tenía asignado, recorría a diario sus calles, hablaba con la gente de a pie, visitaba todo tipo de comercios y pequeños negocios y se interesaba por sus necesidades, iba a los parques a ver como jugaban los niños y hablaba con ellos y con los abuelos, etc.

Todo el mundo lo conocía, lo saludaban al pasar, le contaban los problemas y él tomaba nota y los presentaba en el pleno del ayuntamiento para su aprobación. Luego perseguía el estado de dicha solicitud hasta su finalización.

Como herramientas llevaba un pequeño blog para tomar notas a mano y una agenda electrónica tipo “blackberry” para recibir de los ciudadanos mensajes de voz y correos electrónicos y así tener comunicaciones instantáneas con ellos y enviar la información al ayuntamiento en tiempo real.

Pero claro estamos hablando de un barrio de una ciudad de un país idílico, donde el político estaba al servicio del ciudadano y no al contrario.

¡Plop!, me acabo de despertar, lástima que solo fuese un sueño.

 

(Continuará, to be continued, à suivre)


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  • Fecha: sábado, 15 de marzo de 2008
  •  | 
  • Hora: 19:03

Autor: Invitado

Se puede decir mas alto pero no mas claro