domingo, 23 de marzo de 2008
(9) Las causas del fracaso del PP en Sevilla
9: Pérdida de la influencia en la juventud y fracaso de Nuevas Generaciones
Pese a la pésima labor de quienes nos gobierna, en España, en Andalucía y en Sevilla, la izquierda ha ganado de nuevo. Por un margen menor en España, pero arrasando en Andalucía y especialmente en Sevilla. El PP en Sevilla, en vez de justificar una derrota con los términos de siempre - el PER, los medios de comunicación, más votos, ... – y hablar de grandes victorias, tendría que hacer autocrítica, pues es bien conocido que en otras partes de España el PP gana y por amplios márgenes.
Queremos exponer lo que creemos son algunas causas del fracaso del PP en Sevilla, muchas de ellas exportables a otras provincias y a alguna otra CC.AA.:
1. Endogamia en la dirección del partido.
2. Falta de Carrera política.
3. Falta de transparencia interna.
4. Falta de democracia interna.
5. La comodidad del perdedor.
6. Falta de equipos de trabajo.
7. Ignorancia, desconocimiento y desprecio hacia las nuevas tecnologías.
8. La campaña de perfil bajo y pocos argumentos.
9. Pérdida de la influencia en la juventud y fracaso de Nuevas Generaciones: Nuestros programas de gobierno, en cada uno de los procesos electorales donde nos presentamos, deben obtener el apoyo de los ciudadanos. Considerando esto como el verdadero fin del partido y de la política, y no esto último como un fin en sí mismo, la organización de nuevas generaciones es un fracaso total y rotundo. Actualmente esta organización consiste en un grupo de jóvenes dedicados a tiempo completo a ser alevines de la dirección de turno (o sea, la de siempre) para poder acceder a puestos de responsabilidad habiendo pisado lo menos posible el mercado laboral y la sociedad en general. La dirección cuenta con ellos para que salgan con banderitas al fondo en los mítines. La función de las nuevas generaciones debe ser acudir a los puntos donde está la juventud –desde los institutos, la universidad, los conciertos, ... cualquier actividad juvenil- a exponer nuestras ideas y a impedir el que dichos entornos se conviertan un cotos privados de votos de rivales políticos. La dirección debe facilitar los medios para que se pueda cumplir ese objetivo. Es muy fácil quedarse en un despacho a hacer política o ir a mítines a mover banderitas, pero muy difícil ir a los foros universitarios a defender ideas y programas sobre el terreno. Pero sin eso, los jóvenes jamás nos darán su apoyo y no cambiarán su intención de voto en mucho tiempo, puede que nunca. Simplemente porque gracias a esto y a puntos como la ignorancia y desprecio hacia las nuevas tecnologías, la juventud considerará que no existimos o que “somos del pasado”.

