Publicado por adminsevilla @ 11:40
Con la ceguera voluntaria de Solbes ante la crisis, España tendrá un millón de parados más antes de fin de año. Y él lo sabe, pero no le importa. La prueba está en la actitud corporal que asumió en el debate ante Manuel Pizarro, enquistado en su atalaya de gran preboste, negándole la mirada al héroe de Endesa cuando le hablaba en defensa de las clases medias y los desfavorecidos; mientras el tuerto -que quizá nos está gafando tanto como su jefe de filas- sacaba dibujitos que demostraban que hay mucho dinero en España -¡vaya novedad!- y que vivan los ricos y toda su “famiglia”. Ni una propuesta a futuro.
Cuando al tuerto que nos ha mirado le tocaba hablar del futuro, se limitó a meterse con el PP, a acusar a Pizarro de defender pensiones “como las de Pinochet” -¡es para morirse, como si el sistema de nuestra Seguridad Social no fuera el de Franco!- y de querer “privatizarlas”. Señor, Señor, ¡lo que hay que oír! Solbes fue el ministro que nos dijo a todos los españoles que contratáramos sistemas de pensiones porque en el futuro no habría dinero para pagárnoslas. Solbes fue el ministro que nos dejó en bancarrota, con el que no podíamos entrar en la moneda única, el que ahora quiere jugarse en bolsa el dinero de nuestros mayores, y, sobre todo, es el que ha dilapidado la fabulosa herencia de hormiguita laboriosa que le dejó Rato.
La gente sabe que es más pobre ahora -¡un 23 % más!- que hace cuatro años. Lo que a lo mejor la gente no sabe es cuánto más pobre va a ser como este tuerto nos siga mirando.
¿Recuerdan cuando ZP decía que bajar los impuestos era de izquierdas? Pues acaba la legislatura con subidas -¡el canon, prodigio de impuesto oligárquico!- y Solbes insiste en que bajar los impuestos es imposible, ¿de dónde? Ahí Pizarro podía haber dado mucha leña, porque este ejecutivo se ha caracterizado por un despilfarro demoledor, por tirar el dinero a espuertas en propaganda y por favorecer a las comunidades separatistas (las más ricas) en contra de las más pobres (casualmente, las del PSOE), por un lado, o contra las que más contribuyen (las del PP, como Madrid que no ha recibido un duro). Por no hablar de los deberes que no ha hecho en Europa y la inseguridad jurídica galopante que ha logrado el milagro de que la inversión extranjera pusiera pies en polvorosa cuando con Aznar éramos la niña bonita a la que vestir y mimar. Pero Pizarro dio cuatro medidas de ahorro de cajón de madera de pino: 1) Quitar el Ministerio de la Vivienda 2) No pagar terroristas 3) Suprimir la oficina económica de la Moncloa 4) Suprimir “gastos”, como el piso de Bermejo –ay, “la famiglia” lo carita que nos sale-. El tuerto que nos ha mirado, no dijo una palabra de los millones de todos que manejan los etarras gracias a ZP, ni habló de los chanchullos monclovitas, pero entró a los otros dos argumentos y lo que dijo lo traducimos al Román Paladino: aseguró que total los casi 50 millones de Bermejo eran el chocolate del loro, y afirmó tan fresco que el PP nos quería quitar los pisos protegidos. Semejante desfachatez después de lo que han hecho ellos con la VPO –un escándalo en Andalucía- y con la política del suelo, fue de no creer. Claro que Pizarro ahí estuvo bien, replicándole que Madrid había construido más viviendas públicas que Andalucía y Cataluña juntas, con menos de la mitad de población, y bajando los impuestos.
Si los españoles nos quitamos esta torva mirada de encima el 9 de Marzo, el PP pondrá en marcha un plan de choque con las únicas propuestas que se pusieron sobre la mesa de Matías Prats:
-Que los mileuristas no paguen impuestos.
-Fomentar la competencia
-Reducir el gasto público. Aumentar la transparencia.
-Incrementar el nivel educativo, de preparación, el conocimiento y la innovación.
-Una política fiscal ambiciosa
-Una reforma laboral donde se prime la productividad
-Creer en la empresa privada. Ayudarla en sus esfuerzos de I+D+I
-Reforzar los mecanismos de inspección del fraude fiscal
-Seguridad jurídica
-Que los organismos de control salgan de las garras de los políticos.
Y es que Manuel Pizarro mira de frente, cree en el proyecto común llamado España, y no en favorecer a los que desde dentro la quieren dinamitar. Y a lo mejor no sabe estar en televisión, quizá no tiene tablas, pero manejó frente a la manipulación y la mentira hábil de Solbes, la única palabra que sirve de verdad para el futuro: Confianza.
viernes, 22 de febrero de 2008
Publicado por Conchita @ 16:19
domingo, 24 de febrero de 2008
Publicado por Invitado @ 12:37
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