sábado, 22 de diciembre de 2007
Hay parejas indisolubles, como la Navidad y su lotería, y otras inolvidables, como la que formaron los geniales humoristas Stan Laurel y Oliver Hardy, cariñosamente conocidos como el gordo y el flaco.
Hoy es día de hablar del “El gordo”, pero de ese gordo de la lotería que todos ansiamos que nos caiga para ayudarnos a “tapar agujeros” u “ocultar trampas”, que se llama coloquialmente al hecho de parchear nuestras deficiencias económicas. Yo no sé a ustedes, pero a mí este gordo nunca me sonríe y, como que me hace mohines, no queriendo mirarme ni de lejos. Pues no pasa nada, la vida sigue igual, como dice la canción.
Pero es inevitable citar al gordo y no asociar al flaco ¡Que risa! Excepcionales protagonistas de un humor surrealista con componentes hiperbólicos que sigue de rabiosa actualidad a pesar de los años transcurridos y cuyos fundamentos se remontan a la Commedia dell’Arte, género en el que abundaban los tropiezos y caídas.
Hablando de “tapar agujeros” y “tropiezos y caídas”, hoy, nuestro presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, Z, para más señas, ha sido protagonista de otro de sus memorables gags en cuanto a estructuras ferroviarias se refiere. Al ir a inaugurar el nuevo trayecto del AVE que une la capital del Estado con la del Pisuerga, ha sido recibido en Valladolid entre sonoros abucheos y vigorosas pitadas por parte de un numeroso grupo de denunciantes de irregularidades en el trazado, en la ejecución de las obras, empleados de RENFE exigiendo mejoras laborales y habitantes de localidades cercanas ignoradas en el paso del deseado tren. Un número, vamos, pero no de risa como los que protagonizaba Stan, sino para echarse a llorar ante tamaño desastre.
Nuestro estilizado presidente ha balbuceado sin convicción ninguna unas etéreas e ininteligibles palabras de justificación: "es una obra de país, una obra de todos, de la cohesión" y "de la convivencia". "Esta obra pertenece a ese tipo de proyectos que vertebra un país", ha dicho Zapatero, antes de añadir que "exigen una larga ejecución"."Siempre he pensado que lo que más une a los españoles, a los ciudadanos, es comunicar a la gente", "es una aportación impresionante de riqueza y de empleo" y añadió que es un día "histórico" para la ciudad.
Llegado a este punto, y casi convencido a sí mismo de su infalibilidad, le han preguntado por la llegada del AVE a Barcelona, y enarcando sus particulares cejas que siempre me asemejaron unas comillas, como si estuviera permanentemente cuestionándose a sí mismo, ha respondido en tembloroso hilo de voz: "Pronto". Y se ha quedado tan a gusto, ¡Qué risa, señoras y señores! ¡Él solito y sin gordo que le acompañe!
domingo, 20 de enero de 2008
Publicado por Invitado @ 18:36
A ver si nos toca el Gordoel 9 de marzoy echamos a ZP fuera de la Moncloa.