El pasado 28 de noviembre se publicó el informe de la Asociación Internacional para la Evaluación de los Logros Educativos (IEA) que estudia los niveles de lectura en 46 países de todo el mundo y en el que España salía bastante mal parada apenas superando la media. En el ámbito de los países de la Unión Europea, España quedaba en el bochornoso antepenúltimo lugar, sólo por encima de Rumania y de la Bélgica valona.
Estas conclusiones se confirmaron pocos días después con la publicación del informe PISA de la OCDE, elaborado con datos obtenidos del año 2006 y que arrojaba el nefasto resultado de una tan notable como vergonzosa caída de la comprensión lectora de los niños españoles en edad escolar.
No se alarmen, señores, que aquí no pasa nada. De todas las situaciones se puede sacar algún beneficio, y estos deprimentes datos no nos deben llevar al desaliento. Tenemos a papá Estado para calmar nuestras penas y sabemos cómo rentabilizar la situación.
Rápidamente, la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, ha salido a la palestra a dibujar el paradisíaco panorama en el que nos encontramos. Dice que tenemos sobrados motivos para regocijarnos en materia de educación porque estamos viviendo una “situación histórica con el mejor sistema educativo que jamás ha tenido España y unas inversiones de proporciones sin precedentes que han doblado las de presupuestos anteriores”.
¡Oh, la, la! Y yo que pensaba que gastar más y obtener peores resultados era algo negativo ¿Estaré afecta de “incomprensión lectora”?
El presidente del Gobierno ha completado el sarao anunciando que no habrá más leyes educativas porque "no son necesarias y necesitamos estabilidad", y explicó que "ya está establecido el marco normativo, están fijadas las metas y está asumido el compromiso financiero".
¡Uf, qué descanso saber que ya está todo hecho! Aunque para mí que cuando Z habló dijo que necesitábamos “esta habilidad”, entendida como la cuarta acepción que recoge el DRAEL: Enredo dispuesto con ingenio, disimulo y maña. El mismo con el que se cuelga el cartel de “SE VENDE MINISTERIO”.Lúa.Coro es una española de a pie, librepensadora, interesada por el bien de España y de todos los españoles.
Con los intelectuales que nos gobiernan desde Maleni a Pepiño es normal.
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