Alfredo Pérez Rubalcaba respira por la herida. La virulencia de su explosión verbal denota a quien se sabe autor –y se ve impune tras la sentencia- de innumerables tropelías, trapicheos, encubrimientos, cuando no delitos, aquellos tres días entre el 11 y el 14 de Marzo de 2004, en los que clamaba por Saber la Verdad y aquello tan memorable de que España merecía un gobierno que no nos mintiera. Su “repita conmigo, ETA no ha sido”, resuena a evacuación urgente de edificio en llamas. Este hombre tiene una relación esquizoide con la palabra ETA, tan pronto se erige en portavoz de los energúmenos que utilizaron el terrorismo de Estado contra ella, como lidera la operación “todos entre rejas” o nos sale en abanderado de los buenos chicos que ni por un instante imaginaron poner bombas en Atocha, cuando todos sabemos que tres meses antes Acebes abortó un viaje de la muerte en el que los etarras iban a hacer lo mismo en Chamartín.
El hecho de que ninguno de sus subordinados vaya a tener que declarar ante otro juez por la trama de pruebas falsas, el cierre en falso del caso como aquel otro de la Comisión del Congreso, le ha despertado al Ministro del Interior el gallito que le define, y se atreve a retar a Rajoy en plan matón –con los palmeros de la prensa borrega riéndole las gracias al fondo, ¡qué bochorno de profesión!-. Rajoy se limitó, como todos escuchamos, a decir que apoyaría las subsiguientes investigaciones del caso hasta que en verdad de la buena, todos y cada uno de los responsables de la matanza estuvieran a buen recaudo. Pero Alfredo El Ex Portavoz del Gobierno de los GAL, liberado de la presión de su conciencia –que siempre le hemos supuesto, además de una capacidad ilimitada para servir a su Señor, una conciencia- nos ha salido con el Repita Conmigo.
El chascarrillo sevillano del desayuno: “Rubalcaba: Si no ha sido ETA, ni Al Qaida, ni Marruecos, ni la Guerra de Irak… repita conmigo: ¡Fueron los GAL!”
Pues no. No sabemos qué papel desempeñó ETA, ni ningún otro grupo o colectivo, porque la sentencia no señala quién, cuando, cómo, con qué financiación, por qué ese día y esa hora, objetivos o fines, conexiones nacionales o internacionales, y deja la masacre en el limbo encapsulado del “sucedió un día”, como si un fenómeno de la adversa naturaleza, un tsunami o un tornado, hubiera caído en plan justiciero sobre las vías de los trenes madrileños. Pero que no se preocupe Don Alfredo, que si la manipulación escandalosa de todo esto que ha vuelto a poner en marcha no funciona y, por un casual, el pueblo español ya no se cree el cuento del lobo, es decir, si pierden las elecciones los suyos, ya la ETA se encargará de contarnos pé a pá lo que hizo y no hizo el 11-M en algún Zutabe (con Z). Porque este es un sapo difícil de deglutir. Repita conmigo, Sr. Rubalcaba: “Ya está claro el Eje del Mal: Kabul-Bagdag-Mina Conchita”