jueves, 25 de octubre de 2007
MEMORIA HISTÓRICA
La mejor prueba de que la llamada Ley de Memoria Histórica ha sido creada para dividir a los españoles fue el espectáculo televisivo que ofrecieron Fernando Delgado (ex director de Radio Nacional en el Felipismo); María Antonia Iglesias (ex jefa de los Servicios Informativos de TVE en la época de la corrupción y el terrorismo de Estado); y Rosa Regás (ex directora de la Biblioteca Nacional de ZP y desalojada del cargo tras el robo sin precedentes de un original de Tolomeo a su cargo), cuando abandonaron este miércoles un programa de Canal Sur sobre la Ley de Memoria Histórica para no seguir debatiendo con Ignacio Villa, director de los Servicios Informativos de COPE y comentarista de Libertad Digital. Se unió a ellos, en la espantada, la representante de la Asociación Andaluza de la Memoria Histórica, Francisca Maqueda.
Tras insultar y vilipendiar a Ignacio Villa y al sacerdote representante de la Conferencia Episcopal, también discrepante con la divisionista Ley de Rodríguez Zapatero, los tertulianos abandonaron en grupo el plató, haciéndose los ofendidos por un dato recordado por Ignacio Villa: que no había terroristas suicidas en los trenes del 11-M, contrariamente a lo que dijo la SER durante aquellos fatídicos días.
Reproducimos la crónica de Batiburrillo de Red Liberal:
Desde el primer momento, se palpaba una tensión excesiva provocada básicamente por dos factores: la chulería de Fernando Delgado, un personaje sectario hasta la médula, que en estos debates de Canal Sur lleva tiempo dejando a Margarita Nelken como una advenediza monjita, y los constantes insultos y mofas de la inefable María Antonia Iglesias hacia el sacerdote que estaba en el debate.
Daré algunos datos para los de la Memoria Histérica de algunos de los miles de fusilados por ser monárquicos, ir a Misa, ser ricos o ser liberales. Veamos algunos ejemplos:
La relación, no exhaustiva, de las matanzas colectivas en España comienza en El Arahal (Sevilla), donde anticipándose a la llegada de las fuerzas nacionales liberadoras, los milicianos inundaron de gasolina la prisión y la incendiaron. Todos menos uno perecieron abrasados vivos. Y continúa con los marinos de Cartagena arrojados al mar, los fusilamientos masivos de las prisiones de Úbeda, Ciudad Real, Toledo, Almería, Lérida, Málaga, San Sebastián y el fuerte de Guadalupe, Castellón, Ibiza, Fuenteovejuna, Albacete, Consuegra, Cebreros, Ocaña, Monasterio de Cóbreces, Guadalajara, Bilbao (prisiones de Ángeles Custodios, Larrinaga, La Galera y Carmelo) y Martos.
Y en los barcos-prisión Río Segre, de Tarragona; Isla de Menorca, de Castellón; Astoy Mendi, de Almería; Cabo Quilates y Altuna Mendi, de Bilbao; Atlante, de Mahón, y Alfonso Pérez, de Santander, así como en los terroríficos pozos de Tahal y de La Lagarta en Almería, y los de Carrión de Calatrava y Herencia.
Por lo que a Madrid concierne, el genocidio de Paracuellos, con su torrentera de sangre, vino a constituir la culminación de masacres anteriores, amén de los miles y miles de madrileños y de madrileñas asesinados en cualquier lugar por las innumerables checas que gozaban de facultad para registrar, detener, torturar, hacer juicios sumarios y ejecutar a sus víctimas.
Aquí van un par de extractos del libro "Los horrores de la guerra civil" de José María Zavala:
"El colmo del sadismo fue lo que hicieron unos milicianos con el párroco de Motril, Manuel Martín: conservó incrustado entre los maxilares un crucifijo que no pudieron extraerle, ya que al no querer injuriar o escupir sobre el mismo, se lo penetraron violentamente, ocasión que aprovecharon los milicianos para efectuarle dos disparos que entraron por el cuello y salieron por la cabeza…"
"El "delito" de Sofía Ximénez fue acoger en su casa a unas religiosas. Con ellas llevaba dinero a los detenidos en las checas. Hasta que un día la denunció su propia criada. Al ser detenida, los milicianos hicieron levantar de la cama a su hijo Luis, que estaba con fiebre muy alta y a empujones lo metieron en una camioneta junto a su madre. Este hijo tenía una minusvalía psíquica de un 20% debido a una parálisis infantil. Cuando iban camino del martirio, éste se tiró de la camioneta, rompiéndose una pierna y haciéndose muchas heridas, pero los milicianos volvieron a meterlo en la camioneta, aunque estaba malherido, y lo fusilaron antes que a su madre en el picadero de Paterna el 23 de septiembre de 1936…"
En Barcelona existieron 23 checas anarquistas y 16 comunistas que eran centros de represión física y psicológica, micro campos de exterminio, donde los muertos se contaron por miles.
Utilizaban una forma sutil de acabar con el adversario político, y ya fuera por fusilamientos o mediante la tortura más cruel, acabaron con la vida de muchos. Sólo los carlistas perdieron, casi dos mil miembros, la Lliga Regionalista doscientos, de la Falange, desaparecieron más de cien y otros cien de Acción Popular catalana, entre otros muchos. Además cabe añadir a la depuración, a más de dos mil sacerdotes y religiosos, todos ellos, asesinados a manos de miembros de la FAI y de los anarquistas de POUM, que controlaban las checas.
Estos datos dan idea de lo que pasó en Cataluña bajo la responsabilidad de los Gobiernos de la República y de la Generalidad catalana. Fueron martirizados los obispos Irurita, de Barceloma; Huix, de Lérida y Borrás, auxiliar de Tarragona. El Lérida mataron al 65,8% del clero diocesano (270 sacerdotes de 410); en Tortosa el 61,9% (316 de 510); en Tarragona el 32,4% (131 de 404); en Vic el 27,1% (177 de 652); en Barcelona el 22,3% (279 de 1.251); en Gerona el 20% (194 de 932); en Urgel el 20,1% (109 de 540) y en Solsona el 13,4% (60 de 445)
Aquí tenéis dos ejemplos de las "hazañas" de los defensores de la libertad. Si leéis todo el libro, veréis que las atrocidades que cometieron los nacionales (que también son consignadas) no fueron peores ni menos numerosas que las del ejército rojo.
RECORDEMOS:
1º Ejecuciones y homicidios en la Zona Gubernamental (mal llamada Republicana): 72.337
2º Ejecuciones y homicidios en la Zona Nacional (mal llamada Franquista): 57.808
3º Diferencia de crímenes: 14.529 más en la zona Republicana.
(Fuente: Hugh Thomas: La Guerra Civil Española, Ed. Urbión)
Muertes violentas por actos de represalia registradas hasta 31/2/61 achacables a la guerra civil:
Represalias Republicanas: 73.881
Represalias Franquistas: 60.009
(Autor: J.Bernal)
Espero que esta sea una Memoria para recordarla todos. Un testimonio, el de Enrique Castro Delgado, P.C. Fundador del Quinto Regimiento: Escribía así en su libro de memorias:
“Sí; España entera era miedo. Un miedo escondido y repartido en millones de figuras humanas para las que el día era un tormento de temblores interiores, de miradas oblicuas, de blasfemias a flor de labios, de plegaria, de un andar viviendo y pensando en la muerte. Al anochecer, el miedo era amo y señor de España. Se le veía entrar en las iglesias y penetrar en el alma de las mujeres enlutadas que rezaban precipitadamente a un dios que no veían. Se le veía entrar en los cuarteles y ahogar la risa de los oficiales. Se le veía entrar en la Casa del Pueblo para provocar un silencio espantoso. Temblaba una España. Y la otra. Las dos tenían miedo. Y se dormía con los ojos abiertos. Y durante toda la noche se esperaba el día con la boca seca. Y cada mañana en pueblo bostezaba y orinaba su miedo.”
Utilizar los muertos de la Guerra Civil, para fracturar a la sociedad, sacar votos y repartir subvenciones entre los amigotes es algo que jamás buena parte de la sociedad podrá perdonar a ese individuo que ahora se hace llamar zETA.
Un pueblo que desconoce su historia está condenado a repetirla, un gobierno que intenta tergiversar y manipular la historia en su propio beneficio se puede encontrar con que el pueblo se de cuenta de su jugada y lo hunde electoralmente (eso sucedería si hubiera una pluralidad informativa real).
La explicación del enfado de Carrillo: 75 de los 498 beatificados el domingo 28-O están enterrados en Paracuellos del Jarama.
Así es la España serena de Zeta. Así de tolerantes y demócratas son los progres. Así actúan en un debate en el que se estaban dedicando a dar lecciones de talante, democracia y opinión a todo el personal: largándose a la primera de cambio.

