jueves, 27 de septiembre de 2007
IMPONER O CONVENCER: El dilema de Carita de Mono
Con gesto de estupor recibió la mitad del hemiciclo la contundente afirmación de la Vice de que en el asunto de la defensa del Estado de Derecho -que no es otra cosa la rebelión de las izquierdas radicales, POSE incluido, contra la bandera y la quema de los retratos del Jefe de ese mismo Estado- ¡no hay que imponer, sino convencer!... Y lo dice la portavoz del ejecutivo que ha gobernado de forma implacable para imponer unos criterios minoritarios, a sabiendas de que lo eran, en asuntos como la Educación para la Tiranía, el Matrimonio Gay, el Aborto Libre, la Memoria Histórica, La Justicia, o la Negociación con los criminales de ETA. Una de las pancartas más aplaudidas del Foro de Ermua en la manifestación más numerosa de toda la democracia decía precisamente eso: “A ETA se la vence, no se la convence”
Se ve que sí, que el axioma de Carita de Mono es no imponer nada a los extremistas que han convertido la Constitución en papel mojado, a los que persiguen la disolución de España, la liquidación del principio de igualdad, la persecución de la segunda lengua universal, y, en cambio, convencer a los asesinos con bonitas hojas de ruta diseñadas en la pizarra de la iniquidad, como bien nos ilustró Gara este fin de semana.
Es un escándalo que las personas encargadas de defender las instituciones y el Estado de Derecho hagan dejación del que debiera ser su primer e inalienable deber, asegurando que no van a imponer el cumplimiento de las leyes. Un Estado de Derecho se diferencia de un Estado totalitario precisamente en que en el primero prima por encima de todo el imperio de la Ley -la aplicación rigurosa de todo un cuerpo de leyes que los ciudadanos se dotan para la convivencia por mayorías democráticas- y, en el segundo, el capricho del gobernante, la inseguridad jurídica y los intereses coyunturales de los poderosos se colocan por encima de lo legislado. No hubo Constitución que proclamase más el valor de la libertad y los derechos humanos que la soviética, pero nadie duda que fue un Estado Sin Derechos donde cualquier escaramuza en pro de esa misma libertad proclamada en la Ley te llevaba camino del Gulag o a engrosar las filas de los sesenta millones de muertos en nombre de los derechos humanos.
Si algo caracteriza las sospechosas mentiras de este gobierno es la apariencia de dama ofendida, no sólo de Carita de Mono, sino de todo el Ejecutivo. Afirman sin pudor lo contrario de lo que hacen o pretenden. Aseguran cumplir la Ley de Partidos y colocan a ANV-ETA en los ayuntamientos. Reiteran "Misiones de Paz de la ONU", lo que es una intervención armada de la OTAN. Presupuestos que "Atienden las Necesidades de Todos los Ciudadanos", donde si eres catalán recibes el doble por habitante que un andaluz y el ciento por cien que un madrileño. Utilizan el slogan “Gobierno de España”, y son socios de los de Perpiñán, o el delegado de tan cacareado Gobierno asiste impasible a la quema de los retratos de S.M El Rey. Afirman que el Estatut es constitucional pero trapichean para que en el Tribunal de la Cosa, además de con lentitud pasmosa, el veredicto cuente con jueces ad hoc. Hablan de consensos, de "Convertir al Parlamento en el Centro de la Vida Pública" y cierran en falso comisiones de investigación sobre la mayor matanza de la historia reciente, o conforman el Frente Antipopular con el “cordón sanitario”.
Pues sí, Señora. Lo afirmado por usted en el Parlamento es un sarcasmo. No se recuerda un ejecutivo que haya manipulado, prevaricado, vendido humo, mentido y utilizado tantos mecanismos impositivos, ni con tanto cinismo, como el que preside ZP alias El Talante.Y es que ustedes lo imponen todo, menos la Ley, y no convencen a nadie.

