viernes, 10 de agosto de 2007
Sevilla y los Sin Techo
Nuestro excelentísimo y reverendísimo alcalde debería pasarse por la chabola situada en la Ronda del Tamarguillo enfrente del Alcampo o irse a vivir un fin de semana al Vacie, o dormir una noche de enero tirado en un portal de cualquiera de nuestras calles.
En el parque de Los Perdigones, en pleno barrio de La Macarena estos días ha habido un asentamiento rumano. Los emigrantes han acampado en los jardines, comido allí, lavado la ropa, dormido la siesta... y provocado obviamente la queja de los vecinos y comerciantes.
Por un lado no se ha dado solución desde nuestra alcaldía progre a los problemas de las personas sin techo dónde cobijarse y por otro lado no dejan de llegar nuevos colectivos como el de los gitanos rumanos que incrementan los asentamientos chabolistas por toda la ciudad.
¿Cuando el gobierno socialcomunista que desgobierna la antigua e ilustre ciudad de Hispalis va a hacer algo para acabar con esta situación?
Sevilla, a la cola en infraestructura municipal para gente sin hogar
La dotación municipal para las personas sin hogar en Sevilla está muy por debajo de la existente en el resto de grandes capitales españolas. El Ayuntamiento, en este sentido, es de los peores del país -el peor en lo relativo a las principales urbes- en su oferta de plazas para dar cobijo a «sin techo», aspecto que se ilustra perfectamente con la situación del único albergue municipal, el de la calle Perafán de Ribera, que sigue esperando su reforma y ampliación para dar cobertura a la enorme demanda.
Este centro es del todo insuficiente. Tras un incendio hace unos años, en el que la instalación quedó parcialmente destruida, sólo cuenta con 54 camas y el solicitante únicamente puede permanecer allí un máximo de cuatro días. Se calcula que en Sevilla hay unas 400 personas que viven en la calle y necesitan un refugio, a las que se les están sumando un nutrido grupo de rumanos de etnia gitana. El horario del albergue, además, es de seis de la tarde a ocho de la mañana. Hace ya un lustro que el Ayuntamiento prometió esa remodelación para pasar a tener 140 plazas, pero lo cierto es que a las obras le quedan bastante.
Además de este centro, en Sevilla los «sin techo» cuentan con un centenar más de plazas más de corta y media estancia en varias instalaciones, como el centro de acogida para crónicos Miguel Mañara, con 45 plazas, otras 20 plazas en pisos de autonomía, 17 plazas en la casa de acogida para mujeres inmigrantes y dispositivos desarrollados por asociaciones sin ánimo de lucro. Poco, muy poco. En los comedores de la ciudad son 520 las plazas que funcionan y 45 los proyectos de desayuno y cena.
La comparativa con las otras principales capitales no deja dudas. Madrid y Barcelona están muy por encima de Sevilla, pero dada la envergadura de las dos ciudades, los datos deben relativizarse. La capital del país cuenta con 1.256 plazas en albergues. De ellas, 270 están en el Centro de Acogida San Isidro, municipal, y más de 400 distribuidas en los albergues Hermanos San Juan de Dios, San Martín de Porres y Santa María de la Paz, todos de la Iglesia Católica. A ellos hay que añadir el albergue para inmigrantes de la Cruz Roja. San Isidro, dependiente del Ayuntamiento, tiene 130 trabajadores y atiende a 1.300 personas. Asimismo el Ayuntamiento madrileño cuenta con el Centro de Baja Exigencia «Puerta Abierta», un centro municipal con gestión indirecta y 76 plazas con alojamiento y otras 35 que funcionan como centro de día.
En cuanto a Barcelona, hay hasta nueve albergues, uno de elles estrictamente municipal, con 250 plazas, y con el resto existe una especie de acuerdo, sumando así 716 camas. Además, hasta 16 entidades humanmitarias han creado junto al Ayuntamiento la llamada Red de Atención a Personas sin Hogar. En la Ciudad Condal el Plan Municipal para la Inclusión Social contaba el año pasado con una dotación de casi 56 millones de euros.
La comparación más valiosa es la que que se hace con Valencia por la similitud demográfica con Sevilla, y ahí quedan más al descubierto las carencias hispalenses. El sistema asistencial de Valencia es uno de los mejores de España y ese éxito se ha basado en los diferentes conciertos o acuerdos entre el Ayuntamiento y distintas instituciones. En los albergues concertados valencianos -entre ellos, Casa de la Caridad, Hosoju, Cepaim, Cruz Roja, «Mami», Esclavas y Tyrius- hay cerca del doble de camas disponibles en Madrid y Barcelona, algo más de 500. Además, existe un Centro municipal de Atención a Sin Techo (CAST) bien organizado.
Y en muchas de las ciudades menores que la capital andaluza, los números son también mejores. El albergue de Zaragoza posee 176 camas y piensa ampliarse, el de Murcia 147, el de Vitoria 115 y el de Málaga 100 plazas, el doble que el de Sevilla pese a ser la capital hispalense la cuarta ciudad española por número de habitantes. Casi todos permanecen abiertos todos los días del año durante las 24 horas del día.
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