lunes, 30 de julio de 2007
Las obras de Monteseirín: Se deteriora el pavimiento de la Alameda
Las obras a lo tonto y a loco hechas por el actual desgobierno socialcomunista que malgobierna nuestra amada ciudad comienzan a notarse por todas partes.
Aparte del mal gusto, y de lo innececesarias que eran muchas de las reformas realizadas, y de los muchos millones que nos van a costar a los sevillanos pagar los caprichos de Monteseirín, encima son unas obras chapuceras.
Cada pueblo tiene lo que se merece y se merece lo que vota y aunque el PP fuera el partido más votado en las últimas elecciones no consiguió una mayoría absoluta que hubiera mandado a socialistas y comunistas al lugar que se merecen, que no es otro que a la oposición por su declarada y manifiesta ineptitud.
Comienza a deteriorarse el pavimento de La Alameda sin que haya terminado la obra
Según consta en el proyecto de obras de La Alameda de Hércules, en ésta las obras tendrían que acabar en octubre de 2007, después de que se prorrogara el plazo de entrega, previsto para la primavera de este mismo año. Sin embargo, los vecinos y comerciantes del lugar dudan que el fin de las obras se ajuste a lo previsto, otoño, por las deficiencias que ven a diario.
Entre ellas se encuentra el mal estado en el que está ya el nuevo pavimento. Los vecinos se quejan de la poca limpieza y la falta de profesionalidad con la que han realizado las obras. «Deberían haber hecho algún tipo de estudio del lugar antes de colocar estos adoquines. Se habría dado cuenta el Ayuntamiento que ni el color ni el material es el más adecuado para La Alameda», explicaba el empleado de la panadería situada en la misma plaza, quien además protestó por la falta de presencia de Lipasam. «Yo mismo he tenido que limpiar la puerta del establecimiento donde trabajo porque si no nadie lo hace».
Con respecto a la suciedad que presenta el entorno, a tan sólo tres meses de su inauguración, la opinión es unánime. «Han puesto un color de baldosa muy sucio, y ya no sólo por la zona donde circulan los coches, sino también en los lugares donde se colocan los veladores por las noches -aseguró el propietario de un bar de La Alameda, quien añadió que-, cualquier líquido o comida que se caíga al suelo es una mancha segura que nadie quita». El propietario del bar dijo a ABC, que desde hace tres meses que «Lipasam no se preocupa por quitar las manchas».
Por otro lado, los habituales de la zona hablaban de falta de profesionalidad y un «entusiasmo exacerbado» por terminar las obras antes de las elecciones del 27-M, por lo que, tal y como apuntó un vecino de la zona, «se ha hecho todo rápido y mal. Tengo que pasar todos los días con mi coche por La Alameda, y durante el recorrido te encuentras, al menos, tres baches por la desaparición de adoquines en las bocas de la red de saneamiento. Lo más grave es que no lo arreglan».
Falta de información
Los comerciantes manifestaron además su descontento por el «secretismo» con el que se han realizado las obras. «Desde el 2005, que empezaron, podías llegar a tu tienda y encontrarte con que estaban hormigonando el lugar y no podías ni acceder al establecimiento, y mucho menos los clientes», por lo que muchos optaban por cerrar. Los comerciantes de La Alameda cifran las pérdidas económicas, durante el tiempo en el que se han estado ejecutando las obras, en un ochenta por ciento. Asimismo, no esperan una recuperación hasta pasada la época estival.
El botellón regresa
«Quien hace la ley, hace la trampa»... Este refrán lo han adoptado los jóvenes que se dedicaban a realizar el botellón en La Alameda de Hércules. Así, cuando hace un mes era «normal» ver pequeños núcleos de botellón los viernes, sábados y domingos, la Policía Local se ponía manos a la obra para erradicar la «fiebre del botellón». Pues bien, ahora los jóvenes «hacen de las suyas» de lunes a jueves noche.
Los trabajadores que están en La Alameda hasta altas horas de la noche, aseguraban que la Policía no retiraba ni una sola botella de alcohol los días entre semana de las manos de los jóvenes. «Hoy mismo se puede ver -por ayer- litronas rotas por el suelo en varios puntos de La Alameda, botellas de alcohol en la Casa de las Sirenas. Tal y como se encontraba el lugar los fines de semana». Por este motivo, los comerciantes están indignados por la poca presencia policial los días que realmente se hace ahora el botellón. «Es muy fácil, si el método funciona los fines de semana que lo hagan el resto de la semana. Ellos saben que los chavales beben en La Alameda los días entre semana», comentó una vecina.
Tres meses restan para que las obras, supuestamente, concluyan, y los residentes de La Alameda dudan de que éstas sean las que en su día anunciaron quería el barrio.
www.abcdesevilla.es>
Aparte del mal gusto, y de lo innececesarias que eran muchas de las reformas realizadas, y de los muchos millones que nos van a costar a los sevillanos pagar los caprichos de Monteseirín, encima son unas obras chapuceras.
Cada pueblo tiene lo que se merece y se merece lo que vota y aunque el PP fuera el partido más votado en las últimas elecciones no consiguió una mayoría absoluta que hubiera mandado a socialistas y comunistas al lugar que se merecen, que no es otro que a la oposición por su declarada y manifiesta ineptitud.
Comienza a deteriorarse el pavimento de La Alameda sin que haya terminado la obra
Según consta en el proyecto de obras de La Alameda de Hércules, en ésta las obras tendrían que acabar en octubre de 2007, después de que se prorrogara el plazo de entrega, previsto para la primavera de este mismo año. Sin embargo, los vecinos y comerciantes del lugar dudan que el fin de las obras se ajuste a lo previsto, otoño, por las deficiencias que ven a diario.
Entre ellas se encuentra el mal estado en el que está ya el nuevo pavimento. Los vecinos se quejan de la poca limpieza y la falta de profesionalidad con la que han realizado las obras. «Deberían haber hecho algún tipo de estudio del lugar antes de colocar estos adoquines. Se habría dado cuenta el Ayuntamiento que ni el color ni el material es el más adecuado para La Alameda», explicaba el empleado de la panadería situada en la misma plaza, quien además protestó por la falta de presencia de Lipasam. «Yo mismo he tenido que limpiar la puerta del establecimiento donde trabajo porque si no nadie lo hace».
Con respecto a la suciedad que presenta el entorno, a tan sólo tres meses de su inauguración, la opinión es unánime. «Han puesto un color de baldosa muy sucio, y ya no sólo por la zona donde circulan los coches, sino también en los lugares donde se colocan los veladores por las noches -aseguró el propietario de un bar de La Alameda, quien añadió que-, cualquier líquido o comida que se caíga al suelo es una mancha segura que nadie quita». El propietario del bar dijo a ABC, que desde hace tres meses que «Lipasam no se preocupa por quitar las manchas».
Por otro lado, los habituales de la zona hablaban de falta de profesionalidad y un «entusiasmo exacerbado» por terminar las obras antes de las elecciones del 27-M, por lo que, tal y como apuntó un vecino de la zona, «se ha hecho todo rápido y mal. Tengo que pasar todos los días con mi coche por La Alameda, y durante el recorrido te encuentras, al menos, tres baches por la desaparición de adoquines en las bocas de la red de saneamiento. Lo más grave es que no lo arreglan».
Falta de información
Los comerciantes manifestaron además su descontento por el «secretismo» con el que se han realizado las obras. «Desde el 2005, que empezaron, podías llegar a tu tienda y encontrarte con que estaban hormigonando el lugar y no podías ni acceder al establecimiento, y mucho menos los clientes», por lo que muchos optaban por cerrar. Los comerciantes de La Alameda cifran las pérdidas económicas, durante el tiempo en el que se han estado ejecutando las obras, en un ochenta por ciento. Asimismo, no esperan una recuperación hasta pasada la época estival.
El botellón regresa
«Quien hace la ley, hace la trampa»... Este refrán lo han adoptado los jóvenes que se dedicaban a realizar el botellón en La Alameda de Hércules. Así, cuando hace un mes era «normal» ver pequeños núcleos de botellón los viernes, sábados y domingos, la Policía Local se ponía manos a la obra para erradicar la «fiebre del botellón». Pues bien, ahora los jóvenes «hacen de las suyas» de lunes a jueves noche.
Los trabajadores que están en La Alameda hasta altas horas de la noche, aseguraban que la Policía no retiraba ni una sola botella de alcohol los días entre semana de las manos de los jóvenes. «Hoy mismo se puede ver -por ayer- litronas rotas por el suelo en varios puntos de La Alameda, botellas de alcohol en la Casa de las Sirenas. Tal y como se encontraba el lugar los fines de semana». Por este motivo, los comerciantes están indignados por la poca presencia policial los días que realmente se hace ahora el botellón. «Es muy fácil, si el método funciona los fines de semana que lo hagan el resto de la semana. Ellos saben que los chavales beben en La Alameda los días entre semana», comentó una vecina.
Tres meses restan para que las obras, supuestamente, concluyan, y los residentes de La Alameda dudan de que éstas sean las que en su día anunciaron quería el barrio.
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