Sevilla Opina

lunes, 23 de julio de 2007

Las consecuencias del tranvía de Monteseirín

El tranvía que nos ha vendido a bombo y platillo nuestro inefable alcalde con el apelativo de Metrocentro puede ocasionar graves daños a los edificios de la Avenida de la Constitución.
Monteseirín nos vendió un metro que debía de llegar hasta la Plaza Nueva, al final trocó la llegada de la línea 1 del metro hasta la Plaza Nueva por el tranvía más caro y más corto del mundo.
Si sucede alguna desgracia debida al tranvía, el culpable tendrá nombre y apellidos y no serán otros que los de el trilero que desgobierna la vieja y bella ciudad Hispalense.
Votar a un inepto tiene esas cosas, los ciudadanos de Sevilla tienen cuatro años más para lamentos y quejas y para que reflexionen, pero algunos no cambiarán el voto ni aunque una piedra de la Catedral se caiga debido a las vibraciones del tranvía y les produzca una desgracia familiar.
Con el voto de los ignorantes nos desgobiernan los políticos tunantes.

Expertos advierten de los efectos de las vibraciones del tranvía en los edificios

El tranvía de Sevilla, su estética, precio, puesta en marcha, escaso trayecto y, últimamente, los ruidos y vibraciones que origina en los edificios por los que pasa, como se ha puesto de manifiesto en recientes ensayos, es tema de conversación en la calle y en los círculos académicos.
El tranvía de Sevilla ha dado, está dando y dará que hablar porque su repercusión trasciende el ámbito de la propia vía para adentrarse en los edificios que se encuentra a su paso. Pruebas recientes de este medio de locomoción han evidenciado que produce un ruido que hace retumbar la tierra y que viene de lejos, como si fuese una estampida. Unas vibraciones que se transmiten a los edificios, cuyos moradores han notado, incluso, cómo temblaban los cristales de sus casas.
A lo largo del trayecto del tranvía está el Ayuntamiento de Sevilla, la Catedral, el Archivo de Indias, la capillita de la Puerta de Jerez, y casas antiguas, algunas catalogadas, con muros de carga y cimientos de apenas un metro de profundidad.
Pero, sobre todo, hay personas que viven y trabajan en ellos y que se están preguntando qué va a pasar.
Los expertos también. Porque hasta la fecha no hay constancia de que se hayan medio estos niveles de vibraciones ni previsto el impacto medioambiental, tal y como se hizo con el Metro.
José Enrique Povedano Molina, asesor técnico del laboratorio de control de calidad de la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía y el catedrático de Ingeniería del Terreno de la E.T.S. de Arquitectura de la Universidad de Sevilla, Antonio Jaramillo Molina, que han medido las vibraciones en no pocos monumentos del mundo advierten, en el caso de la Catedral que está hecha de piedra calcarenita -un trozo se desmorona con rozarlo, como si fuese pan rallado-, que sus morteros están muy deteriorados por el paso del tiempo, y que su piedra tiene poca resistencia a la compresión, entre 18 y 20 kilos por centímetro cúbico, cuando lo normal es que sobrepase los 100 kilos.
No se explican cómo no se han medido antes las vibraciones del tranvía existiendo hoy en día aparatos modernos y sencillos como los acelerómetros (dos cilindros de metal unidos a un portátil, básicamente).
Cuenta Jaramillo que en 1983 él y unos técnicos midieron las vibraciones, en lo más alto de la Giralda y la Catedral, que producía el tráfico y el viento en condiciones normales y con dos aparatos como los televisores de los años sesenta y otros tantos más pequeños pero de un peso a tener en cuenta. «En esa fecha -dice el catedrático- las vibraciones eran conformes al estado del entorno. La aceleración de las vibraciones ambientales daba entonces 10 elevado a menos 4g. Ahora, 24 años después y con el tranvía pasando, ¿qué podría dar?». Antonio Jaramillo destaca que, si el Metro va a producir molestias (imposible de solucionar al 100% como se desprende del estudio de impacto ambiental), el tranvía por el centro será mucho peor». Como ejemplo, cita que en la calle San Fernando «se van a encontrar con que los edificios van a tener el Metro a 8-10 metros como máximo en horizontal, y el tranvía a menos de 15 metros, por lo que va a ser el de más posibilidades de problemas de Sevilla a efectos de vibraciones y ruido».
«Si además -sigue- tenemos en cuenta que a la entrada de la calle San Fernando por el Cristina, ambas instalaciones tienen curvas, los edificios con más posibilidades de tener molestias serán los más próximos a la esquina, es decir, el de la Equitativa y Aguas de Sevilla». También dice que con los valores máximos admisibles de ruidos y vibraciones para el Metro, al ir subterráneo, desaparecerán muchos problemas pero que, si se lo aplicamos al tranvía, «los resultados son demoledores por incumplimiento».
Su colega José Luis de Justo Alpañés, aunque no conoce los problemas técnicos del tranvía, no descarta que haya desprendimientos de algún elemento suelto o ruinoso en algún edificio.
www.abc.es

Comentarios

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  • Fecha: miércoles, 25 de julio de 2007
  •  | 
  • Hora: 12:30

Autor: Invitado

Todo lo que se diga es poco.

Nuestro Alcalde, para contetar a unos y otros, como forma de sacar réditos electores, nos puso el Tranvía para que nos paseásemos por el centro Sevilla, porque trasnporte no es.

Vivo en la Avenida, el ruido es increible y para que hablar de las vibraciones, pero eso al Alcalde le importa poco, lo importante es contentar a determinados sectores de opinión y llegar a las elecciones con los deberes hechos.

Poco importaron las personas, ni los edificios ni quienes lo habitan, había que hacerlo a toda costa y rápido.

Recuerdo cuando di mi opinión en la plaza de San Francisco, pero sobre todo, cuando me contestaron diciéndome que el "Metro Centro", eufemismo de tranvía, era de última tecnología y que tontería, como iba a hacer rudio.

Por favor catenarias, ruidos y vibraciones hay que eliminarlos, estamos ahora peor que antes,pero sobre todo mejorar la seguridad, en otro caso, habrá atropellos y desgracias. Alacalde que no sean susu hi