lunes, 02 de julio de 2007
¿JUSTICIA O TOMBOLA?
Reproducimos la reflexión que con el título “El estado totalitario” aparece en Rebelión Digital, firmada por Carlos J. Gómez Martín (contiene algunas palabras gruesas, pero ¿qué son las palabras ante la gravedad de los Hechos Probados?):
“Se va imponiendo en España. La anulación de la sentencia a unos policías que detuvieron sin razón alguna a militantes del PP, abre la veda para la impunidad de los elementos gestapistas y chequistas de nuestras fuerzas del orden, apoyadas, ya no solo por las autoridades políticas, sino por la propia judicatura. Si la detención ilegal ya no es delito, si las amenazas a periodistas, como en el caso del Luis del Pino por parte de un policía que quería tenerle en un cuarto donde no hubiese estado de derecho, si los tribunales retrasan sentencias por razones políticas o si jueces hacen nefastas instrucciones, caso de la del 11M por parte del juez Del Olmo, si se establece una asignatura de adoctrinamiento ideológico en el puro estilo nazifascista o de la F.E.N. franquista, sin que pase nada es que estamos más cerca de la Alemania nazi o del la URSS que de un estado de derecho. Parece ser que el hecho de que muchos prebostes del actual régimen sean hijos de jerifaltes de la dictadura les imprime carácter en el estilo, porque criticaban mucho la inseguridad jurídica de la época del franquismo, el peligro de la BIS como policía política del régimen y, ¡oh sorpresa!, nos encontramos con algo cada día mas parecido y que va en aumento: policías que falsifican pruebas, que persiguen a militantes de partidos de la oposición, que avisan a terroristas para que no les detengan. Junto a ellos fiscales y jueces que reconocen que la ley debe aplicarse en función del momento político, ¿es diferente al Chile de Pinochet o a la Cuba de Castro? Si a ello unimos las traiciones gubernamentales a esas leyes, como los pactos con terroristas o los enjuagues políticos, bastardeando los principios democráticos con el único objetivo de aislar al partido más importante del país, ¿no es el camino hacia la dictadura? ¿No es el método del gorila venezolano, por ejemplo? Obviamente es lógico, ya que nunca el PSOE de Rodríguez creyó en la democracia a la que ya traicionaba desde la oposición, que nunca creyó en los valores occidentales a los que traiciona con sus alianzas con sus compañeros ideológicos Chavez, Castro o Morales y, también, con sus amigos islamistas en la gilipollesca “Alianza de canallas” llamada de civilizaciones.
Ya sabemos que los logros del régimen son: mayores consumidores de cocaína, mayor refugio de mafiosos, mayor mercado de sexo y alcohol, el más lucrativo en cirugía estética y el de mayores crímenes contra los no nacidos. A ello unir que estamos a la cola en educación, investigación y que los dineros no lo gastamos en elementos y hechos productivos sino en viajes de nuestros gobernantes con motivos particulares, piscinas para supuestas ninfa-sopranos esposa de Rodríguez, euros a tope para manfloritas y lesbianas, permisividad para médicos con más interés en matar que en salvar, etc. Parece ser que esa es la España del progresismo y la posmodernidad.
¿No ha llegado la hora de que la sociedad española reaccione?, pues de no hacerlo, ocurrirá como con la llegada al poder del régimen comunista o nazi, que una vez implantado es para quedarse y para ello no duda en eliminar a los opositores, por las buenas o por las malas.”
Y queremos añadir esta otra reflexión aparecida en “Ciudadanos por la Constitución” –al fin y al cabo, internet va siendo el refugio de los que pensamos de forma independiente a lo políticamente correcto versus PSOE-ZP-ETA-y adláteres- y que firma Pedro Martínez:
“El poder más terrible, el poder del que se valen los estados totalitarios, a diferencia de los dictatoriales, no es el sujetar al pueblo mediante leyes restrictivas y rigurosamente aplicadas; sino el de la falta de las mismas. La leyes del miedo y del silencio jamás han sido escritas, pero sí convenientemente ejecutadas.
En una dictadura todo el mundo sabe lo que puede y no puede hacer. En un sistema de terror nadie sabe de qué puede ser acusado. Kafka, que no hace otra cosa sino describir lo intolerable, lo sabía muy bien. En algún lugar impreciso seres desconocidos emplean una lógica que a los demás no es desconocida, uno porque no es imposible el acceso a sus discursos y otro porque diariamente se esfuerzan desde esos ámbitos en impedirnos pensar con sentido lógico; y nada mejor para ello que la arbitrariedad de los jueces como brazo armado del poder -que no la policía- y la culpabilización del acusado, incomprensible para el reo pero aceptada y asumida por todos. O peor aún: la judicatura haciendo de refugio de criminales, de convictos y confesos criminales.
Pensad en lo fácil que hemos asumido todo lo que está ocurriendo desde el 11-M hasta hoy. Todo camina en esa dirección. Cada día un paso más.
De momento no es totalitario porque aun no ha necesitado dar ese paso; y posiblemente no lo haga porque 'el pueblo' sigue con él y puede usar sus votos contra los adversarios, pero ya prepara el terreno por si acaso perdiera apoyo. Y lo hacen a la vista de todos. Vienen a decir: "os va a resultar difícil demostrar nuestros delitos; pero aunque así fuese, perded toda esperanza; mirad de lo que somos capaces y nadie, por la cuenta que le trae, hará nada. Nadie."

