Ayer en Antares, asistimos a un ejercicio político que va siendo infrecuente: el ejercicio de la Verdad. Se dijeron verdades como puños. Jaime Mayor Oreja y César Alonso de los Ríos, presentaban su libro conjunto “Esta gran nación”, y justificaron su publicación precisamente en la necesidad de decirles la verdad a los españoles, en un escenario en que la mentira, la calumnia, los montajes, la patraña y la ocultación son el telón de fondo de una España en descomposición. El “Zapatero embustero” de la larga marcha por las calles de las víctimas se ha quedado corto, porque son algo más que embustes con los que ocultar la nadería de su acción de gobierno, son la constatación de engañar al pueblo del que recibió el mandato de tutela y protección de sus derechos y de cumplir las leyes, para enviar al desguace nuestras libertades. “ZP es tan radical que excita a Carod y Otegui” (César A.)
En el acto se impuso la voz quebrada de nuestra Teresa Jiménez Becerril, con su “alma rota y su verdad siempre exigente” (Jaime M.) que volvió a resaltar el escándalo de que nuestros gobernantes y los jefes de los asesinos de Alberto y Ascen se sigan sentando al festín de las concesiones políticas, al reparto del poder en ausencia de libertad y al cambalache de mutuos intereses.
Y es que si algo quisieron dejar claro todos los participantes, es la convergencia de intereses PSOE-ETA, y no el encuentro casual de ambas formaciones. Jaime Mayor insiste en este punto. “Hay una complementariedad de los proyectos de ZP y del Movimiento de Liberación Nacional Vasco, del que ETA es la punta de lanza. Aquél pretende en principio una España “irreconocible”: éste, una España “rota”. Más aún, la liquidación de los principios y de las instituciones en los que está basada nuestra civilización y, desde luego, la tradición española sería –es- un elemento favorecedor de la “ruptura” cultural y territorial de la Nación. Resulta estremecedor que la España rota y roja a la que aludió José Calvo Sotelo tenga esta reproducción en la España irreconocible de Zapatero.” (Cesar A.)
Jaime Mayor siempre tendrá la altura moral que le reconoció Ortega Lara a la salida de su cautiverio, cuando aseguró que en los 564 días de su secuestro no dudó de que el Estado no cedería ante el Terror. Aquel que fuera implacable ministro del interior, quién con 26 años se atrevió a defender en el País Vasco un proyecto democrático como era la UCD, el superviviente de la lucha contra el totalitarismo en medio de los cadáveres de sus compañeros de filas asesinados, el que pasea por Europa la convicción de que España es una gran nación, ayer reclamaba que todos nosotros “no perdamos el Norte”. “Este es un juego de tramposos”, contestó a la pregunta de si no nos encontramos ante una ruptura-trampa como antes lo estuvimos ante una tregua-trampa, “pero, al final, ETA se la jugará a Zapatero. Yo no necesito leer el Gara para saber lo que quiere ETA. Porque hace cuarenta años que dice lo mismo. Pero ahora el gobierno se ha enfrascado en esta segunda, absurda y perversa transición. Y le pido a mi partido que en su ejercicio de centrismo no perdamos el norte”.
La reseña del libro que no pueden dejar de leer: “Esta gran nación”, conversaciones de Jaime Mayor Oreja con César Alonso de los Ríos. Editorial Libros Libres.