jueves, 03 de mayo de 2007
El barrio de El Cerezo se está convirtiendo a grandes pasos en un gueto en cual de momento conviven personas de 19 nacionalidades y dónde la integración no es todo lo buena que sería deseable.
Según el anuario estadístico municipal del año 2002 a 2003, la población inmigrante aumentó en un 63,44% en sólo un año.
La eclosión de inmigrantes se produjo en 2.002 y ocasiona a día de hoy numerosos problemas de convivencia.
Entre otras cosas los vecinos se quejan de la falta de presencia policial y de que el Ayuntamiento no ha estado a la altura de las circunstancias.
Los educadores y trabajadores sociales que demandan los vecinos no han llegado y en cualquier momento la chispa puede saltar y desencadenar sucesos no deseados porque la convivencia es difícil y los choques continuos.
En "El Cerezo" viven ecuatorianos, peruanos, colombianos, salvadoreños, nicaragüenses, bolivianos, chilenos, brasileños, nigerianos, senegaleses, guineanos, rumanos, eslovacos, estonios, ucranianos, albaneses, armenios, árabes de varias naciones y chinos.
Un problema que enfrenta a las comunidades de vecinos es el gasto de agua, ya que no existen contadores individuales y la deuda tienen que pagarla entre todos los vecinos. Cada dos o tres meses, las torretas se enfrentan a facturas de agua de 3.000 y 4.000 euros y los bloques pequeños no bajan de 1.600 ó 1.800 euros. Esto es debido a que hay gente que acude a los pisos sólo a ducharse a tres euros. La colada en la lavadora va de 5 a 8 euros. Los vecinos del barrio de toda la vida, la mayoría ya jubilados, se quejan de este gasto y del trasiego de gente subiendo y bajando con la bolsas de ropa.
Muchos pisos se alquilan y en ellos viven hasta 40 personas convertidos en auténticos "pisos patera". Al barrio han llegado además las llamadas "camas calientes", las cuales siempre están ocupadas.
Antonio Rodríguez Polo, presidente de la entidad vecinal; Toñi Sánchez, la secretaria, y Eugenio Barco, vocal, denuncian que hay comercios que no tienen las mínimas condiciones higiénicas y venden comida, como por ejemplo el caso del número 50 de la calle Doctor Fedriani.
El propietario de dicho piso tiene alquilada media vivienda y en la zona que se ha quedado para él está la ventana del dormitorio principal por donde vende de todo, incluidos pollos asados, desde las once de la noche a las seis de la mañana. Los vecinos se quejan porque no los deja dormir. También vende bombonas de butano (con el consiguiente riesgo para los vecinos) que tiene almacenadas en un patio.
Ahí estuvieron el juez, Medio Ambiente y la Policía Verde de la Policía Local pero él vuelve a a abrir.
Le pasa igual que al establecimiento "A U Afro Market" de la Playa Torre de la Higuera, esta tienda es de unos nigerianos, Medio Ambiente la precintó pero la abren cuando quieren.
Junto a "Afro Marquet" hay un garaje que, según los vecinos, es un lugar donde practican Vudú; dos veces han tenido que ir los bomberos porque salen ardiendo las velas que colocan. Sus ritos, practicados a cualquier hora del día o de la noche, son escandalosos y no dejan vivir a los vecinos, aunque Medio Ambiente no se ha dado por enterada.
Los vecinos rechazan la acusación de racismo, dicen que sólo quieren una emigración controlada a la que se le exija lo mismo que a los sevillanos: ¿Por qué estos señores hacen lo que les viene en gana y a nosotros se nos exige todo lo exigible? Si un español pone un negocio se le exige licencia de apertura, insonorización, seguro, sanidad, baños para minusválidos y a estos señores no se le exige nada ¿en qué país vivimos? ¿Qué hacen la autoridades? Si tienen licencia de apertura para una peluquería y no tienen agua ni servicio cómo es una peluquería, y cómo venden comida?.
La situación se convirtió en insostenible en mayo de 2006, cuando según reconoce el dirigente vecinal que El Cerezo pudo convertirse más que en Alcorcón en Francia. Los nigerianos amenazaron diciendo que lo que había pasado en Francia podía pasar aquí. Al parecer algunos fieles de la iglesia nigeriana New Life de la plaza Playa de Punta Umbría creyeron que era la asociación la que había denunciado al pastor por poner unos aires acondicionados. Se formó una revuelta porque Toñi Sánchez, la secretaria de la entidad, comenzó a grabar con el móvil y los fieles le quisieron pegar: la Policía no intervino, pero sí le preguntaron los agentes quién era esa persona para grabar con el móvil. A raíz de estos incidentes, la directiva comenzó a reunirse con la asociación Sevilla Acoge y las cosas han mejorado algo.
Los problemas no han desaparecido, sólo han cambiado de sitio, así, las reuniones se hacen ahora en un muro que recorre la calle Doctor Leal Castaño desde la esquina de Doctor Fedriani a San Lázaro, que Gómez Lobo ha prometido derribar y la venta de drogas ha pasado a la zona entre los bloques 15 y 16 de la calle Doctor Fedriani.
La Asociación El Cerezo sigue reclamando educadores y trabajadores sociales, control de Medio Ambiente y más presencia policial, sabemos ya que Alfredo Sánchez Monteseirín ha sido incapaz de resolver éstos problemas, esperemos que el próximo 27 de mayo el alcalde salido de las urnas sepa resolver éste y otros graves problemas que acucian a nuestra Ciudad.
Publicado por User 3840231 @ 6:05  | Denuncias
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jueves, 03 de mayo de 2007 | 21:24
Pues estemos atento a los rumanos que se han metido en las casas semiderruidas de la calle Torneo, esquina con Calatrava, donde El Corte Inglés se quiere instalar: los niños jugando por las calles, malos olores, ....
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sábado, 12 de mayo de 2007 | 11:49
esto se lo debemos agradecer al PSOE y a su politica de regularizacion masiva de inmigrantes, va a llegar el momento en que nos echen de aqui. que verdad es ese refran "de la calle vendran y de tu casa de echaran".
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domingo, 20 de mayo de 2007 | 15:43
Pues este alcalde es de esa zona, que se vaya a vivir con ellos.
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miércoles, 14 de noviembre de 2007 | 17:43
pues si que lo llevamos claro,a este paso lo que nos quedara sera america
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jueves, 27 de marzo de 2008 | 21:37
yo vivo en la kaye playa de chipiona del cerezo y puedo asegurar que es salir a la calle y todo lo que ves son inmigrantes,los que causan mas problemas son los ecuatorianos,colombianos y moros,los de raza negra no se meten con nadie ni suelen causar problemas,pero los demas estan todo el dia de juerga en las kasas no se puede ni dormir,acen sus necesidades en cualkier esquina,un dia tuve que saltar por encima a un colombiano porque lo encontre en medio de las escaleras con una borrachera impresionante,estan todo el dia borrachos,y lo ma grasioso es que encima ke estan aqui por la cara van por ai chuleando a los que yevamos viviendo aqui toda la vida,yo entiendo que vayan buscando una vida mejor porke han tenido que irse de su pais o lo que sea,pero es que al final nos van a echar los cabrones estos,por lo meno que se adapten.Yo soy una chavala joven y admito que de ace un tiempo hasta hoy a mi me da miedo yegar a mi casa y subir sola de las kosas que me encontrado.!!!fuera a todos¡¡¡¡¡
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viernes, 12 de junio de 2009 | 1:28
este articulo es un poco exagerado;vivo en el cerezo desde hace 4 años y no he tenido problemas por lo menos en mi bloque,si es verdad que los sudamericanos/as los ves con frecuencia borrachos y armando escandalos y que ponen su "musica" demasiado alta a veces,pero eso es falta de educacion que no tienen!Los africanos tienen tiendas por la zona playa de punta umbria y no entra a comprar ni el "kirri",como se mantienen esas tiendas y ellos mismos con buenos coches y llenos de oro?y nosotros españoles hartos de trabajar 8 horas diarias para vivir como podemos y llegar a final de mes!lo que si es verdad que policia nula!alcalde adobado haber si metes mano en el cerezo que todavia hay sevillanos que sobrevivimos aqui y a pesar de todo nos gusta!
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miércoles, 02 de diciembre de 2009 | 17:45
Pues yo no veo el artículo exagerado para nada. Llevo viviendo en El Cerezo toda la vida, y la verdad me da mucha pena al ver en lo que se está convirtiendo. Antes era un barrio alegre y ahora apenas se ve un niño jugando en la plaza de Isla Canela. Es una lástima que la hayan tenido que vallar para que no se pongan ahí a hacer botellón y a liarla, aunque con esa medida lo único que se consigue es que se pongan debajo de los balcones y se moleste más.
Yo también soy una chica joven y me han pasado más de uno y de dos incidentes con inmigrantes, no puedo pasar por el lado sin que me digan una bordería, por no decir que me da pánico salir de mi casa, no ya por la noche, sino a las 7 de la tarde, como cualquier persona hace. Estoy HARTA.
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viernes, 09 de abril de 2010 | 9:12
Yo soy vecino del Cerezo desde hace 23 años y reconozco que cuando empezaron la llegada de personas extranjeras surgieron bastantes problemas de integración, no solo por su parte. Pero cuando pasó un periodo de unos 4 años creo que la integración fue buena y no considero este tema un problema para el barrio, en cambio lo que si que considero un grandisimo problema para el barrio son los niñatos y canis que estan todo el dia en la escalerilla y dando paseos por el barrio formando ruido con las motos.

Respecto a los inmigrantes creo que despues de un periodo de adaptación se vive bien, y yo estoy ya muy acostumbrado a ellos incluso tengo muchos amigos de varias nacionalidades.