miércoles, 02 de mayo de 2007
Esta vez la tropelía ha llegado a la zona de la Alfalfa y sus aledaños.
Como resultado de la primera fase del proyecto llamado "La piel sensible", que es para reirse por no llorar por que de sensibilidad tiene poco y si mucho de capricho progre, ha culminado con la instalación de nuevos faroles que se han cargado la fisonomía de esa zona del centro de nuestra ciudad.
Hace unos meses fue la instalación de nuevas farolas de pie en la Plaza del Pan la que despertó multitud de críticas.
Ahora le está tocando el turno a los faroles de pared.
En la tapia trasera de la Iglesia del Salvador, en las calles Huelva, Villegas y prácticamente en toda la Cuesta del Rosario, los faroles fernandinas tradicionales ya han sido sustituidas por las nuevas farolas cuadradas de aluminio que para algunos se asemejan a duchas de cuartel y que a ojos de cualquiera con un mínimo sentido del gusto resultan una horterada y una catetada, las cuales eran innecesarias, han costado bastante dinero y encima afean nuestro Casco Histórico.
En otras calles del entorno, el reemplazo está a medio hacer y sobre las farolas antiguas, aún sin retirar, se han colocado las nuevas, un ejemplo de como hacen las cosas estos progres de pacotilla.
Lo que están haciendo en el centro representa un atentado contra el patrimonio mobiliario de la ciudad en toda regla, que forma parte de su esencia como cualquier monumento, ya que conforman lo que es Sevilla.
Cualquier persona medianamente inteligente y que no se deje manipular sabe que lo que hace moderna a una ciudad no son los bancos ni las farolas, sino el desarrollo real de las cosas que importan y de eso el actual inquilino de las Casas Consistoriales de nuestra Ciudad no se ocupa.
La remodelación de la Alfalfa y su entorno está exterminando rasgos de identidad de la ciudad, como las farolas fernandinas, que se están sustituyendo por otras modernas que no convencen a los residentes y además suponen un gasto innecesario que luego tendremos que pagar todos con nuestros impuestos.
Los caprichos modernistas de Monteseirín copiados de sus frecuentes visitas a la San Sebastián de su amigo Odón Elorza y a Barcelona no pueden ser transplantados a una Ciudad como Sevilla y a un casco Antiguo con tantos siglos como el nuestro.
¿Quién es un alcalde para cambiar el urbanismo de una ciudad por las buenas?
Pero todo sea por el progreso que nos trae Alfredo Sánchez Monteseirín, cualquier día de estos nos pintan de colorines los Reales Alcázares o los Leones que miran a la Avenida de la Constitución y que están delante del Archivo de Indias nos los trocan por gatos pardos.
Mientras los problemas reales de la Ciudad siguen esperando a un alcalde que los resuelva, esperemos que el próximo 27 de Mayo aprovechemos la oportunidad y votemos a un alcalde que se deje de monsergas y pamplinas y gestione eficazmente el dinero de nuestros impuestos.
Publicado por User 3840231 @ 8:53  | Urbanismo
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