El artículo de abajo, firmado por Pío Moa es muy esclarecedor.
Basar un hipotético triunfo en los deméritos del contrario, es enormemente peligroso y prueba de ello son las encuestas sobre las elecciones del ayuntamiento de Sevilla, con resultados tan apretados a pesar del desastre absoluto de la gestión socialista.
El PP, con un magnífico candidato, debería de saber comunicar a los cuatro vientos sus soluciones e ilusionar a los ciudadanos que mas que fe buscan soluciones. Si el PP supiera explicar su proyecto barrería a los socialistas ¿por qué no lo hace?.
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Zapo puede ganar, gracias al PP
23 de Abril de 2007 - 09:25:12 - Pío Moa
El PP de Rajoy no es el PP de Aznar. En la campaña de 2003, Aznar incitaba a su partido a conquistar la opinión pública y ganar por amplia mayoría, mientras Rajoy y su equipo diseñaban una estrategia para, simplemente, asegurarse las rentas electorales de los éxitos de Aznar. Por así decirlo, Aznar era un empresario y Rajoy un rentista. Rajoy debiera haber ganado por una buena mayoría absoluta, dado el historial y la demagogia barata del partido de Zapo; pero la pobreza de su campaña electoral y su miedo antidemocrático al debate lo situaron en un asombroso empate técnico ¡antes del 11-M! El PP pagó allí, también, otros errores derivados del ansia de algunos de sus líderes de hacer carrera congraciándose con el Imperio Polanco, y de su repulsiva cobardía moral frente a los defensores de Sadam Husein.
Estas debilidades de los populares han empeorado desde entonces. Las asombrosas fechorías del niñato ilumineta de la Moncloa no han supuesto casi ningún coste electoral para él, a juzgar por las encuestas, y no lo han supuesto gracias, en gran medida, a la política inconsecuente, floja y rentista de unos líderes más preocupados por sus cargos y carreras que por los gravísimos problemas que afronta nuestra sociedad. Sus cálculos se basan en que mucha gente les votará, aunque solo sea por no votar al PSOE. No aspiran a convencer, sino a retener.
Como resultado, una gran masa de población que, con un liderazgo efectivo, podría ser mayoritaria, se halla sin representación, fenómeno muy peligroso para un sistema democrático. El modelo de Rajoy es el modelo catalán. El que ha seguido en Valencia, Baleares y Andalucía, de momento, y se apresta a seguir en Galicia. No es una cuestión de simple táctica política, afecta realmente al porvenir de la democracia española. Urge reconsiderar la cuestión.
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