domingo, 22 de abril de 2007
Desde unos días previos a la Feria de Abril hasta su finalización los ciudadanos del sevillano del barrio de los remedios pierden sus derechos.
Como si de un guerra se tratase o como judíos en durante la Alemania de Hitler los habitantes de este barrio, que tanto contribuyen a los ingresos municipales, y que son tan despreciados por este alcalde del partido de Filesa y el GAL, ese que se niega a acompañar a su pueblo en manifestaciones por las víctimas del terrorismo, este de las facturas falsas y del tranvía que no servirá para nada.
Pare empezar, para entrar y salir del barrio en tu automóvil no basta con llevar el DNI o pasaporte que eso es cosa de democracias capitalistas. Es necesario un salvoconducto extendido por el señor alcalde y ¡ay de ti si no lo llevas!- A pesar de todo difícilmente aparcarás dado que el número de enchufados o gente que se cuela es enorme. Y de todas maneras mejor es dejar el coche lejos de allí so pena de perder la antena, encontrarlo abollado o lleno de botellas de alcohol o restos de vómitos.
Luego una vez que accedes a la entrada de tu vivienda, si puedes sortear las motos y los puestos de turrón que llenan la acera, podrás percibir el aroma a orines que lo invade todo, ya que en esta pesadilla los visitantes pueden hacer pis al aire libre sin que nadie les llame la atención. Algunas comunidades de vecinos tienen que contratar seguridad privada para que no les destrocen sus viviendas. Pero claro son gente de los Remedios, que no merecen nada, no votan al PSOE y por eso no se les otorgan prebendas.
El “real” de la feria” tiene un diseño surrealista: calles empedradas para destrozar los cascos de los caballos y aceras de albero para que se ensucien los visitantes. Luego puedes acceder a una de las muchas casetas de decoración hortera, casi todas privadas, que aquí se trata de presumir, cubierta por una lona zarrapastrosa donde te darán a precio de oro una copa de manzanilla y una tapa recubierta de polvo de albero con todos sus correspondientes gérmenes dado que las ordenanzas municipales sobre sanidad y antiincendios se derogan en estos días.
Pasear por la feria es otra de sus delicias. Ves como heroicos padres tratan de que sus hijos no sean aplastados por los coches de caballo o por los caballistas, la mayoría inexpertos porque en esa exaltación del señorito sevillano nada es lo que parece: suelen ser ejecutivos ambiciosos y agresivos vestidos de campo por unos días porque ya se sabe que aquí mola mas tener un cortijo que una fábrica. Esto también se aprecia en los nombres de las calles de la feria: son todos toreros, porque es la máxima aspiración del sevillano casposo antes que ser astronauta, juez o ingeniero de telecomunicación. Asuquiqui
Cuando te vas a dormir, resulta que la normativa sobre la contaminación acústica también ha sido derogada. El que suscribe todos los años llama varias veces al 112 para hacer callar a la caseta del Grupo de Empresas de El corte Inglés que a las 6 de la mañana nos “deleita” con una potencia acústica bestial ante la pasividad de la policía municipal.
Amanece y te vas a trabajar entre excrementos de todo tipo y zombies empapados en alcohol.
Asquito da el nacionalismo violento, pero el folclórico-festivo aunque inofensivo tampoco es para alegrarse.
Se podría hacer una feria diferente un lugar diferente, donde no se molestase a nadie y hubiese todas las garantías para el ciudadano, pero eso no le cabe en la mollera, y mira que es bien grande, de nuestro munícipe, conservador entre los conservadores, reaccionario entre los reaccionarios.
Después no nos quejemos que nos tomen por la pandereta de España. Y Sevilla cazi ná.
Publicado por adminsevilla1 @ 19:11
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
domingo, 22 de abril de 2007 | 20:55
Con un niño pequeño, la semana se presenta apasionante: trabajo todos los dias, pues no hay festivos. Mañana me levantaré media hora antes, pues ni soñar en ir en coche ¿Porqué? Pues porque luego hay que volver y, desgraciadamente, ni tengo garage ni coche plegable. Con suerte, lograré llegar a casa , a una hora nada prudencial y arrastrándome, pues el autobús no ha abierto las puertas, ya que viene lleno de pasajeros que van a la feria.Bueno, dormiré un rato de siesta y luego, que podemos hacer el niño y yo? Salir a dar un paseo, luchando contra las hordas de gamberros que van hacia la feria, pues las tiendas están cerradas y las cafeterias abiertas son solo las que tienen vistas a la feria. Bueno, podríamos ir al parque... ah, no, se me olvidaba que lo cierran por la feria... Nada, nada, volvamos a casa, que nos espera una apasionante noche de música a todo volumen, cerdos orinando en el portal, y niñatos cantando hasta las seis de la mañana. ¡Que suerte vivir junto a la feria!
Publicado por Invitado
domingo, 22 de abril de 2007 | 23:10
Es lo que tiene...
Publicado por Invitado
miércoles, 25 de abril de 2007 | 15:19
¿Si no te gusta vivir en el Edificio Presidente por qué no te vas? Además, ¿por qué no dejas de decir burradas como este blog al completo? Gracias.
Publicado por Invitado
jueves, 26 de abril de 2007 | 20:14
Además, muchos de los vehículos que consiguen acceder, que no siempre son de los vecinos, aparcan en doble fila, sobre las aceras, en los pasos de cebra, en las esquinas de los cruces, obstaculizando el acceso a los servicios de emergencia,... y cuando se les denuncia la situación a los policias municipales que están realizando su servicio en la zona, éstos dicen que no es su cometido o incluso "que yo no voy ha hacer lo que usted me diga". Esta última respuesta la obtuve de un agente de la piolicia municipal de servicio al denunciarle un vehículo que medio subido en la acera medio aparcado en una plaza para minusválidos (sin distintivo que se lo pudiese permitir) se encontrava a escasos 8 metros de su puesto y con absoluta visibilidad desde el mismo. ¿No saben éste y otros policias municipales que trabajan para el ciudadano y no para políticos que están en la alcaldía de la ciudad? ¿Y la obligación de atender y verificar las denuncias que le formulen los ciudadanos?