Hoy he leído en el ABC de Sevilla que el proyecto del botellódromo se presenta en un mes y que estará situado en las bancadas de la Isla de la Cartuja.
Desde mi punto de vista crear guetos dónde se junten miles de personas a beber no solucionarán los problemas, sino que se verán incrementados.
Los jóvenes que practican el botellón lo hacen por varios motivos:
1. El coste de las bebidas, respecto al coste de las mismas en Discotecas y pubs es infinitamente menor.
2. La calidad de las bebidas, que en la mayoría de los lugares es de garrafón o sea adulteradas, mientras las compradas en los supermercados para el botellón son de calidad.
3. El volumen de la música en las Discotecas impide hablar y mantener una relación social, cosa mucho más fácil en el botellón.
4. En edades adolescentes, falta de conocimiento o consentimiento paternal, padres que se tiran todo el día trabajando, que no han impuesto ninguna disciplina de vida a sus hijos y les dejan hacer todo lo que les da la gana.
Hay una serie de problemas que acarrea el botellón:
1. Niños y adolescentes bebiendo.
2. Molestia a los vecinos si se realizan en zonas habitadas.
3. Accidentes de tráfico provocados por los jóvenes que han bebido excesivamente.
4. Suciedad.
El botellódromo puede evitar algunos de los problemas, pero no cubrirá ninguna de las necesidades, además está muy alejado de las zonas de discoteca y creará un gran gueto en el que correrán las drogas y los accidentes de tráfico se incrementarán y si no tiempo al tiempo.
Para solucionar el problema deberían controlar en las discotecas y pubs, los precios y calidad de las bebidas y el volumen de los locales, así se harían más habitables.
Deberían exigirse los carnets de identidad a los menores de 16 años que beban en la calle, llevarlos a sus casa y que sus padres paguen una multa adecuada.
Programar actividades recreativas en Polideportivos para que los adolescentes tengan actividades alternativas al botellón y sin tener que salir de sus barrios y no cojan el hábito de los botellones.
Permitiría el botellón en las zonas deshabitadas de la Ciudad, pero con vigilancia policial y multas por no tirar a los contenedores las botellas vacías, conducir bebido o llevar coches-discoteca.
Desde mi punto de vista lo importante es crear hábitos de diversión saludables y minimizar los problemas que pueda causar quién libremente le apetezca tomar una copa al aire libre.
Intentar concentrar el problema en un lugar específico, en vez de buscar medidas de fondo positivas para los jóvenes, para los lugares de ocio como discotecas y para toda la sociedad en general es como ponerse la venda delante de los ojos. Los excesos y problemas derivados del mal uso de la libertad de beber en la calle se seguirán produciendo e incluso incrementando, aunque muchos dejen de verlo delante de sus narices.
Los coches-discoteca seguirán circulando por nuestras calles, menores de edad seguirán bebiendo y accidentes derivados de un uso excesivo del alcohol seguirán también produciéndose.
Me temo que lamentablemente los guetos para beber no van a solucionar los problemas de fondo derivados de los botellones.