Pulveriza el Estado de Derecho y ofrece Leyes-Estrella para borrar del imaginario colectivo su incompetencia manifiesta en la gestión pública. Una de ella es la de la paridad que ocasionó una algazara pueril de diputadas jaleándolo cual figura de la salsa caribeña con ese “ista, ista, ista, Zapatero feminista” que causaba bochorno a cualquier mujer que creyera en serio que su dignidad y sus derechos podrían ser tutelados por el personaje inane autodefinido como “Justiciero de las Mujeres”.
Una ley que perpetra intromisiones en los consejos de administración de empresas privadas o perpetúa las cuotas, esas cuotas que priorizan lo que se esconde entre las piernas sobre lo que se esconde en el cerebro, en el esfuerzo y trayectoria personales o en la excelencia en el servicio al bien común. Una ley que nos puede llevar al absurdo de que la frutería de la esquina deba ser obligatoriamente regentada por un frutero y una frutera, una ley de imposible aplicación por lo demás.
Como la realidad es tozuda. Casi al mismo tiempo, los mismos diputados –y diputadas, ¡ja!- se han negado a debatir el uso del velo islámico en España. El símbolo universal de la opresión se extiende como la pólvora en la sociedad que supuestamente abandera la igualdad. Las fotos que reproducimos deberían constituir un escándalo. Publicadas por elmundo.es, han sido tomadas en un centro comercial de Alcobendas y en Vic. Mujeres cubiertas con el 'niqab'. Se supone que tenemos tropas en Afganistán para liberar a las mujeres del burka. La única diferencia entre el burka y el niqab es una rejilla sobre los ojos. Ya es hora de que los abramos un poco más.