La noche en que la mataron, la mujer de Jiménez Becerril llevaba en la mano tres rosas blancas para sus hijos, porque al día siguiente se celebraba en los colegios el Día de la Paz. Mientras los niños esperaban a esa madre que ya nunca llegaría, aquellas tres rosas quedaron tendidas en la acera, manchadas por la sangre del concejal y de su esposa. Y, a pesar de ello, esas tres rosas blancas son mucho más puras, son mucho más luminosas, son mucho más albas que esa rosa que las tirititeras entregaron como premio a Jone Goirizelaya, la abogada de asesinos. Porque esa rosa de la Bardem entregada a la defensora de terroristas está manchada con la sangre de un millar de inocentes, sangre que Zapatero está intentando lavar, pétalo a pétalo, en un vano intento de borrar las huellas del crimen.
¿Cómo explicarás, Zapatero, a esos niños por qué no pudieron celebrar en su momento aquel Día de la Paz? ¿Cómo les vas a explicar tu rendición ante los asesinos que se lo impidieron? ¿Te atreverás a mirarles a los ojos y a explicarles que los canallas que les destrozaron la vida van, finalmente, a salirse con la suya gracias a tí?
Hoy, los compañeros de Alberto y Ascen les rendirán un homenaje en el Hotel Occidental.
Y mientras, los jueces de la Audiencia Nacional deciden si excarcelan a De Juana Chaos, el etarra que brindó con champán la ejecución del joven matrimonio sevillano; y mientras, el Presidente de todos los andaluces, Manuel Chaves, califica de "razonable" que salga la calle; y mientras las dos Españas se enfrentan en el propio seno de la Fundación que lleva el nombre de Alberto, que dilucida si el "Premio Ascensión por la Paz" lo recibe Rosa Díez o Baltasar Garzón.
En declaraciones a la COPE e Intereconomía, Teresa Jiménez Becerril ha dicho que siente "una rabia infinita" y "tristeza" de que ahora "haya que discutir esto", en alusión a la posible excarcelación del terrorista. Una situación que afecta directamente a la hermana del concejal asesinado, puesto que De Juana escribió una carta desde prisión en la que afirmaba que los lloros de los familiares "son nuestras sonrisas" y que le encantaba ver "sus caras desencajadas". "Esta carta la presentaría como prueba", ha dicho, "con mi voz, con la de mi madre o con la de mis sobrinos". "Una persona capaz de escribir eso tiene que quedarse en la cárcel", ha reclamado.
La hermana del concejal ha lamentado que "estamos en un momento en que cada día descubres una barbaridad más". "Yo no confío en este Gobierno que tenemos", ha dicho, antes de denunciar el peligro de que ahora también "los jueces se politicen". "Tengo miedo, como víctima no me siento protegida", ha dicho Jiménez Becerril, puesto que si De Juana sale de prisión, "puede ser miembro activo de ETA" desde su domicilio. "Esto es impensable que esté pasando", ha insistido.
La posible medida de gracia para el terrorista hace pensar a Jiménez Becerril que se está extendiendo por España una "degradación moral". Algo que se ve, por ejemplo, en la actitud hacia las víctimas. "La sociedad está entrando en una crisis, el tejido social se está descomponiendo" y, según la hermana del concejal, "la persona que gobierna está contribuyendo mucho a eso". "No sé lo que va a pasar mañana. No sé qué nuevo atropello nos van a presentar", ha denunciado, antes de anunciar su presencia en la próxima manifestación del día 3 de febrero, en Madrid, convocada por el Foro de Ermua.