La verdad es esa. Pavor de salir a la calle. Ni siquiera es una cuestión de horarios, la amenaza es constante en todos los barrios de Sevilla. No es tanto la falta de educación evidente que ellos mismos jalonan sin pudor, ni esa falta de respeto latente por ellos y por los demás... No, no es tan sólo eso, no debemos dejar de evidenciar cuando hablamos de estos temas que, además, son los responsables del 80% del trapicheo camellístico de la ciudad. Se agolpan a las puertas de institutos y colegios, copan nuestras plazas y parques, se acoplan en portales y soportales con sus intencionadamente rudosas motocicletas, y esperan con el chiringuito abierto a la clientela, mientras pasan el rato bufándose de propios y extraños.
Más indignante,comprobar cómo en esta sociedad de birlibirloque circense, desde el poder político se cierran los ojos "para no ver las uñas negras de la miseria", desde el policial se ignoran conscientemente trapicheos, amenazas y agresiones.(continúa)