Está muy nervioso. Las encuestas le dan cinco puntos por debajo de un contrincante casi desconocido hasta hace un par de meses. Y le echarían debajo de las piedras porque en esta ocasión son sus despropósitos, sus propios desaciertos, los que han divorciado de manera incluso irritada, al Alcalde con su ciudad. Que ha pasado la mitad de sus días de primer edil fuera de ella, en un tour turístico delirante por medio mundo a costa de los vecinos. Que aparecen facturas falsas en cualquier esquina, si se precisa un voto. Que no le cobra a ZP y nos endeuda a futuro. Que le roban el patrimonio -como la cubierta de la Davis- o él mismo lo pisotea, como los restos arqueológicos que despreció a golpe de excavadora. Que no abandona la presidencia de una fundación de víctimas pero ataca a la familia de esas mismas víctimas o no acude a la manifestación contra ETA más grande en suelo andaluz que se recuerda. Y el caso de la mezquita de los Bermejales, pactada con el ala más intransigente y fanática del islam solariego. Las viviendas de VPO, ¿cómo describirlo?: voracidad por los ahorros de los más pobres. El caso de los chabolistas, ah, no tiene parangón. Negarle fiestas a los barrios que no le son afines: esto no lo calificamos porque quitarnos hasta el cante y el baile... La ruina de los comerciantes por las obras del metro. Abandonar astilleros. Suma y sigue. Que nos es más grato visitar la escobilla del Sr. Roca que enumerar esta pesadilla, illa, illa.
Hoy, alcanzando cotas insuperables de majadería política, la ha emprendido a manotazos con la COPE. Hubo un tiempo en que los cargos electos se desvivían con los medios hostiles. Les llenaban de zalamerías y disimulaban sus ínfulas totalitarias manteniendo el equilibrio entre todos los periodistas acreditados del lugar. Pero corren malos tiempos para la disidencia. Reproducimos la noticia, se cuenta sola:
El alcalde socialista de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, ha intentado entorpecer el trabajo de un periodista de la Cadena Cope durante el acto de colocación de la primera piedra de un centro de salud ubicado en el barrio hispalense de Palmete. Según informó la propia Cadena Cope, el alcalde socialista intentaba apartar a manotazos la grabadora mientras preguntaba de forma despectiva por la identidad del periodista. Una portavoz de la Asociación de Mujeres contestó a Sánchez Monteseirín que no sabía quién era, que "le daba igual", y aprovechó para recriminarle que como muchos otros alcaldes, por ese barrio no podría pasar ninguno "que levantara la cabeza" porque por ahí "no pasa nadie".
La cadena recuerda que se trata de un ejemplo más del comportamiento de un alcalde agobiado por los casos de corrupción e irregularidades y visiblemente enojado con uno de los pocos medios que cuenta lo que ocurre en la ciudad de Sevilla y con su equipo de Gobierno.