Europa y España te deben mucho. El campo andaluz, todo.
Su corazón político siempre latió al mismo ritmo que el de su gran amigo Rodrigo Rato. De la mano de quien era entonces el portavoz del Grupo Popular, Loyola se consolidó políticamente como una batalladora parlamentaria de primera clase contra el Gobierno de Felipe González. Si ella hubiera tenido que elegir un momento especialmente feliz de su carrera política, se habría quedado con aquella tenaz e implacable oposición que llevó a Alfonso Guerra a calificarla como la "monja alférez". La imagen nunca hizo justicia a esta mujer. Naturalmente que era una persona católica, pero nunca perteneció al Opus, como se dijo."¿Cómo voy a ser del Opus si me llamo Loyola?".
Y sus colaboradores, que los tuvo no sólo de derechas sino también de otras tendencias políticas, puedan dar fe que también fue siempre una persona profundamente respetuosa con la vida de los demás. De hecho en su numerosa familia hay de todo y por su orden. Ella misma tenía una tendencia a la aventura que no se podía ver a través de sus clásicos trajes de chaqueta y de sus zapatos para andar cómoda.
Aunque cuando pasó al primer plano de la política, tanto sus hermanas como sus amigas le recomendaron cuidar eso que se llama 'look', Loyola despreció esas banalidades hasta el último día de su vida. Iba a la peluquería cuando no le quedaba más remedio y prácticamente nunca se maquillaba si no era por necesidades del guión.
Revolución en Agricultura
Tampoco se callaba nunca y además hablaba muy claro. Demasiado para el gusto de algunos de sus jefes políticos. Cuando el PP ganó las elecciones del 96, Aznar la nombró ministra de Agricultura y con ella llegó la revolución al Ministerio. Los dirigentes de las organizaciones agrarias esperaban a una mujer dura y facha, intratable, pero pronto se dieron cuenta de que la imagen no se correspondía con la realidad. Desde el Ministerio, defendió a capa y espada los intereses del aceite de oliva español batallando con el comisario Fischler, quien expresó su admiración por ella. Desde que el aceite de oliva les unió, nunca olvidó mandarle un ramo de flores por su cumpleaños. Se las tuvo tiesas asimismo con los italianos.
"El aceite de oliva italiano -decía- es lo más parecido a lubricar motores de automóviles, pero qué bien lo venden los condenados. Los sacan a la venta en esos preciosos envases transparentes para que veamos una ramita de lo que sea en su interior. Y va la gente y pica". Como ministra, Loyola se encargó de que toda Europa conociera las virtudes del aceite de oliva español.
En 1999, debido a su exitosa gestión al frente de la cartera de Agricultura, Aznar decidió presentarla como cabeza de lista del PP a las elecciones europeas, lo que a ella le hizo poca gracia, aunque aceptó disciplinadamente. La lista que encabezaba ganó las elecciones y entonces comenzó su carrera política europea, que la llevó al Consejo como vicepresidenta y comisaria de Transportes y Energía. También en Bruselas alucinaron con su vitalidad y su capacidad para presentar proyectos e ideas sin parar.
Los miembros de la comisión son testigos de la pasión con la que defendía sus posiciones. Pedro Solbes, su compañero de fatigas en esa época, puede dar testimonio de que Loyola llevaba todos los días a la mesa de la comisión su máxima política y personal: "La única batalla que no se gana es la que no se da".
Tal y como dijo su amiga Ana Pastor tras su muerte, Loyola de Palacio fue la mujer política española que llegó a un puesto más alto en las instituciones europeas. Varias publicaciones internacionales la incluyeron repetidamente en las listas de las mujeres más influyentes del mundo. En 2004 acabó su mandato y también el tiempo glorioso del PP en el poder.
(Extracto de la semblanza de Lucía Méndez)
Yo quiero desepedir a esta gran mujer con la frase que el ex-comisario Fischler, que tanto la admiraba y tanto temía su tenacidad negociadora, dijo no hace mucho: "La persona más importante y arrolladora que ha pasado por el Comisariado Europeo, ha sido Loyola de Palacio".
¡Adiós, Loyola!
Loyola,que fuerte nos ha azotado el viento que nos ha
dejado a todos en la mas fria intemperie y orfandad
de personas queridas,porque es logico ser agradecido
conquien derrocho tanto esfuerzo y tanto amor por su
tierra.¡Gracias Loyola,que Dios te bendiga! Por abercido
tan buena persona.¡Descanza en Paz!
UN RECUERDO EMOSIONADO PARA LOYOLA,
CUANTO TE AÑORAMOS,ESPAÑOLA EJEMPLAR
SIEMPRE ESTARÁS EN NUESTROS CORAZONES.
AGRADECIDOS POR TI,NUNCA TE PODREMOS PAGAR,
PERO COMO TE RECORDAMOS...
Y DAMOS GRACIAS A DIOS POR AVERTE CONOCIDO.
DESCANSA EN PAZ