¿Qué les pasa a los andaluces? ¿Cómo pueden soportar tanto robo de sus bienes sin asaltar iracundos las sedes del aparato montado durante decenios para esquilarlos y que se esconde bajo el pomposo nombre de “instituciones democráticas”?
La Junta comenzó con unos pocos funcionarios, en edificios modestos, con una vocación de servicio a la Andalucía atrasada y que necesitaba una administración cercana que aliviara siglos de abandono desde allende Despeñaperros. Con una avaricia aquilatada en el tiempo, se fue adueñando de palacios, instalaciones suntuarias, presupuestos enloquecidos, despilfarros grotescos a ojos de todos, nepotismos, mordidas, comisionistas y comisarios y comités para el buen recaudar y el mal repartir, se hizo con el porcentaje más alucinante de funcionarios de toda Europa, se convirtió en la primera empresa de la comunidad y acabó patrimonializando lo que sólo le estaba dado administrar, cuidar y proteger. Todo el mundo de alguna manera trabaja para la Junta. Todos los andaluces, o están en su casa, o han huido, o están en el sistema siciliano de la celptocracia impuesta por el único partido que ha gobernado aquí.
Como era de suponer, están las familias. Antaño eran condes, duques y cortesanos, quienes se repartían el pan y toros, las gentes y las tierras. Ahora tenemos a los González con sus recalificaciones de terreno para el pelotazo de los sobrinísimos, a los Chaves con sus tentáculos por aquí y por allá, a los Marbella con sus lujos asiáticos malayos, a los D. Alfredo sevillanos con las facturas falsas a infinito comprando voluntades vecinales. El río de los votos del campo andaluz, que por sus aguas corren olvidadas nuestras libertades y nuestro honor, que el orgullo del pobre se compra con euros europeos. Relájate y disfruta. Claro que ahora que perdimos un billón de pesetas en la no negociación europea por hacerle el caldo gordo al okupa monclovita y sus intereses catalanistas, empezará a notarse la otra moneda de la cleptocracia, y es que a veces se queda la bolsa seca y el botín mal distribuido comienza a sembrar la cizaña entre los desfalcadores.
Ahora el Gran Capo propone pactos en “cuestiones esenciales” al PP. ¡E incluye el agua!... Pero hombre, si usted se abrazó con el cordobés que saludó alborozado el “ni una gota de agua” para España. Y eso incluía que no llegase el trasvase del Ebro, planificado desde 1921, a Almería. Si ese mismo cordobés que usted apoya desde la alta jerarquía de su partido se ha fotografiado delirante junto a los jóvenes que nos llaman La Puta España (es decir, “todos somos Rufianes”).
La Celptocracia nos impuso un Estatuto estrafalario y contrario en todo al sentido común, a los derechos más elementales y a la realidad tanto histórica como de nuestras necesidades básicas como pueblo. ¿Y ahora vamos a pactar cuestiones esenciales?, ¿es que hay algo más esencial que un Estatuto, que las reglas de juego?...
Pues aquí no debería haber más pacto que el borrón y cuenta nueva. Que se vacíe la Cueva de Alí Babá, y se devuelva el tesoro a sus propietarios, a todos los andaluces. A ver si nos damos cuenta de que hemos de derribar la Cleptocracia, que no lo va a hacer nadie por nosotros, y de una vez en la Puta España comenzamos la Democracia.