martes, 27 de junio de 2006
HORRORIS CAUSA EN SEVILLA: Santiago Paracuellos Carrillo nos da moralina.
Los más recatados de entre los historiadores cualificados otorgan a Santiago Carrillo el honor de ser el victimario, en Paracuellos del Jarama y otras localidades madrileñas, de tantas víctimas como las que tiene en su haber el colectivo ETA; y las más recientes investigaciones tras la caída del muro y el acceso a los papeles de los servicios secretos del telón de acero suben la cifra hasta las cinco mil. Como el delito de genocidio se tipificó tras acabada la Segunda Guerra y esta masacre corresponde a los últimos meses del 36, en puridad no se le puede llamar genocida, delito que además sería imprescriptible e inamnistiable, esa suerte que tiene.
Ha habido notables cazanazis pero no se dan cazasoviets. Pol Pot murió en su cama, en penosa situación y a punto de que se le formara tribunal internacional, pero en su cama, tras llevarse por delante a dos millones de famélicos y torturados camboyanos. Idi Amin murió tan ricamente en su exilio saudita, suponemos que aún añorando el sabor del hígado de sus víctimas más connotadas. La única excepción es Milosevic y merece un capítulo aparte porque sus víctimas no han podido obtener la reparación que merecían de un juicio que se retrasaba en demasía.
¿Quién organiza estos saraos universitarios para que uno de los más grandes carniceros de Europa imparta moral a nuestros jóvenes? Como era de esperar la moral que imparte es tan siniestra como su pasado. Por ejemplo estas perlas: "Hay toda una incitación al asesinato de Zapatero en España", “ Los etarras muestran más responsabilidad que el PP, que quiere que en España siga matándose". El Doctor Horroris Causa, así denominado desde hace unos meses cuando el hermano de Gabilondo le otorgó el honoris causa en ceremonia de pompas fúnebres y otros boatos, haría mejor en quedarse en casita recordando la buena suerte que tuvo frente a la que corrió su amigo del alma Ceaucescu. No debería olvidar que los españoles le perdonaron en aras de la reconciliación y la democracia, del auténtico Proceso de Paz de este país que se llama Constitución de 1978. ¿Qué espera que suceda si contribuye a derogarla?... Los nonagenarios no piensan en clave de futuro, pero el partido al que representa y que le lleva de gira como a los monstruos de circo debería plantearse el impredecible resultado de dejar tanta fiera suelta.



lA IZQUIERDA ES MIERDA PURA,SOLO VIVEN DE RECELOS Y DE