jueves, 22 de junio de 2006
Monteseirín ya está en los libros de historia. Cualquier guía turístico del futuro tendrá que nombrarlo casi a la fuerza cuando arrastre a los visitantes japoneses cámara en ristre por las avenidas todas peatonales para entonces. Que mire usted que aquí había un templete mudéjar conocido como San Onofre pero hubo un alcalde… Sí, aparecieron unos hornos cerámicos en la Puerta de Jerez, a quién se le ocurre en un sitio tan importante para el tranvía, y claro el alcalde… ¿La muralla almohade de la calle San Fernando y la muralla de la Macarena?, es que aquel alcalde… Pero tenemos mucho patrimonio todavía y Sevilla ahora es una ciudad moderna, fíjese en esa gasolinera rupturista de la Encarnación, idea del alcalde… ¿Árboles?, se enferman todos, hay que talarlos de cuajo como hizo aquel alcalde…

Cuando alguien llega a ser la máxima representación de una ciudad que está en la historia con mayúsculas debería tenerle un poco de consideración a la herencia recibida. Antes de convertirse en Derribos Monteseirín podría estudiar el abismo que separa el interés electoral de cumplir plazos para seguir en la moqueta y la salvaguarda de los vestigios irreemplazables que borra de un plumazo la piqueta o la desidia del alcalde. De fuentes cercanas al edil se escuchan ideas tan edificantes como esta: “si tuviéramos que respetar todos los restos (obsérvese el término “restos”, con su olor mortuorio) en Sevilla no se podría vivir. Hay que valorar lo que se puede y lo que no se puede conservar.” La asociación de Profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio «Ben Baso» ha otorgado el I Premio «Piqueta» al alcalde de Sevilla, «para reconocer la gestión y las actitudes destructoras, lesivas o perjudiciales con el Patrimonio». Con este rasgo de humor, se concreta la denuncia de unos intelectuales a los que nunca pondrá mordaza el clientelismo habitual de las subvenciones que reparte por doquier y por barrios afines el figura de los Derribos.

Deberíamos añadir al galardón, precisamente éste: el Premio Mordaza. El millón y pico de ciudadanos que estuvo en la Plaza de Colón de Madrid reclamando “11-M, Queremos Saber” y “En mi nombre, No” escucharon de Teresa Jiménez Becerril cómo el susodicho alcalde le había impedido hablar en un acto de la fundación que lleva el nombre de su hermano asesinado por ETA. Y es que quien, guiado por una miopía sectaria y calculadora, no le tiene respeto a los restos mortales de nuestra más reciente historia no puede albergárselo a las generaciones centenarias que nos construyeron lo que hoy somos.
Publicado por adminsevilla @ 14:20  | Ayuntamiento
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viernes, 23 de junio de 2006 | 0:28
CAPITULO II
De los delitos sobre el Patrimonio Histórico


Art. 321. Los que derriben o alteren gravemente edificios singularmente protegidos por su interés histórico, artístico, cultural o monumental serán castigados con las penas de prisión, de seis meses a tres años, multa de doce a veinticuatro meses y, en todo caso, inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de uno a cinco años.

Art. 323. Será castigado con la pena de prisión de uno a tres años y multa de doce a veinticuatro meses el que cause daños en un archivo, registro, museo, biblioteca, centro docente, gabinete científico, institución análoga o en bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, así como en yacimientos arqueológicos.
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viernes, 23 de junio de 2006 | 9:28
Así como Zapatero tiene como misión destruir España, su fiel súbdito Monteseirín tiene como misión destruir Sevilla.
Excelente artículo
Publicado por adminsevilla
viernes, 23 de junio de 2006 | 11:49
Gracias por el recordatorio del articulado. Pero ¿quién le pone el cascabel al gato?... Diecisiete parlamentos autonómicos, un parlamento nacional, un senado, un cuerpo legislativo europeo de obligado cumplimiento, normas internacionales idem... Todos haciendo leyes y más leyes, qué bonitas, cuánta protección y tutela tenemos los occiendales frente a los abusos del propio poder que las hizo y rehizo. Nada se cumple. La mayoría de nuestras hermosas leyes son papel mojado que, éso sí, nos sale carísimo. Un dineral tirado haciendo leyes. El museo de los esfuerzos inútiles.
Publicado por Invitado
viernes, 23 de junio de 2006 | 18:03
El Patrimonio Histórico Español es una riqueza colectiva que contiene las expresiones más dignas de aprecio en la aportación histórica de los españoles a la cultura universal. Su valor lo proporciona la estima que, como elemento de identidad cultural, merece a la sensibilidad de los ciudadanos. Porque los bienes que lo integran se han convertido en patrimoniales debido exclusivamente a la acción social que cumplen, directamente derivada del aprecio con que los mismos ciudadanos los han ido revalorizando.
Todas las medidas de protección y fomento que la Ley establece sólo cobran sentido si, al final, conducen
a que un número cada vez mayor de ciudadanos pueda contemplar y disfrutar las obras que son herencia de la capacidad colectiva de un pueblo.