sábado, 17 de junio de 2006
La laicidad, contemplada en la redacción de ese nuevo Estatuto de Andalucía pergeñado como coartada para taparle las vergüenzas al inquilino monclovita, puede derivar no sólo en graves trastornos e incomprensión para un pueblo de tradiciones y emotividad entretejidos de devoción cristiana sino que además puede dar lugar a un celtiberia show que hubiera hecho las delicias de nuestro añorado Carandell.
Los andaluces, que son un pueblo libérrimo, no pueden creerse que una ley, por muy sociata que sea, les impida sacar a la calle sus imágenes, celebrar sus romerías milenarias, y consideran estas advertencias como un disparate. Pero vamos viendo algunos ejemplos cuando todavía no se ha aprobado el Estatuto. Se van poniendo en práctica algunos ensayos para ir mentalizando sobre lo políticamente correcto en ese futuro que nos han delineado contracorriente. Plazas de pueblo de las que se retiran belenes, o niños a los que se deniega el coro de villancicos para “no molestar” a los inmigrantes.
Lo último, el colegio público San Juan de la Cruz de Baeza (al que no dudemos que pronto retirarán el nombre del gran poeta místico español), tristemente famoso porque un padre obligó contra la voluntad de todos los demás a que se sacara el crucifijo de las aulas y cuyo director no permitió que los niños que habían acudido a la catedral a depositar su tradicional ofrenda floral al Corpus se reintegraran al centro escolar. El símbolo de la cruz molesta. Poco importa que los andaluces preserváramos del islam a Europa y por ese mismo hecho los europeos sean tales con fronteras bien delimitadas por este sur, cuando las del este no quedan tan claras entre Turquía y los Balcanes. Poco importa que con la cruz a cuestas hayamos difundido por el mundo la cultura de la igualdad y la solidaridad de los derechos entre todos los seres humanos sin distinciones. Parece que este rasgo básico de la cristiandad, no compartido por ninguna otra religión de la tierra, ahora resulta muy molesto a la sensibilidad progre.
Pero seamos radicales. Hagamos algunas sugerencias a ese padre de Baeza y al director del colegio, para ayudarles en eso de no herir la sensibilidad de los niños con referencias a la cruz en la escuela. Sugerencias de urgente implementación (palabreja que les gusta mucho a los redactores de nuestro Estatuto) para todos los andaluces y cristianófobos de nuevo cuño.
1) Por ejemplo, hay que desterrar el signo de la suma: es una vergüenza que los niños aprendan con una cruz a añadir cosas. Deberíamos, junto con la alianza de civilizaciones, sugerir a la comunidad científica mundial el cambio urgente del signo por otro menos perturbador para los niños.
2) Las farmacias no deberían anunciarse en luminoso con una cruz: que la salud esté ligada a este símbolo de tortura es un sarcasmo de imposible explicación para los niños.
3) La Cruz Roja, dos términos antitéticos en sí mismos, podría ser sustituida por la Media Luna Roja, que ya está inventada y en paz. ¿O qué tal una rama de olivo? Los niños andaluces están acostumbrados a él. El Olivo Rojo. Pero esto también habría que sugerirlo sin tardanza en la ONU.
4) Convenzamos a Suiza y a Suecia de los incorrectísimas que son sus banderas. O quitan sus cruces o directamente habremos de omitir estos países de los libros de geografía de nuestros niños.
5) Las cruces de mayo. Es un problema difícil este. Porque ese mes está ligado también a la Virgen en el subconsciente colectivo. Lo mejor sería que durante unas cuantas décadas, el tiempo suficiente para lobotomizar a toda la población infantil, se pase directamente del mes de abril al de junio, suprimiendo tan incómoda referencia del calendario escolar.
6) Los crucigramas, o palabras cruzadas, una mala costumbre que mezcla la lengua identitaria, o sea el andalú, con la evocación de la cruz. Los crucigramas habrán de cambiar de nombre o convertirse en un pasatiempo para adultos confinándolo en los casinos, por ejemplo, para preservarlo de los ojos infantiles.
7) Como ya no hay clase de labores, no hay problema con el punto de cruz. Pero en la escuela de padres habrá que hacer especial hincapié para que las abuelas y demás parientes dejen de bordar con este maldito punto el nombre de los niños en los babis de preescolar.
Aunque se nos ocurren muchas más, para empezar a entender la bonanza de la laicidad sería suficiente. Luego se podría ir afinando: en historia podemos eliminar toda la Edad Media y cambiar las cruzadas por algunas hazañas de templarios, tan de moda; que en lugar de “cruce de caminos” digamos siempre ante los niños “intercesión de vías”; por lo mismo, no se “cruza” la calle, se “atraviesa”; y no hay “encrucijadas” sino “enredos” Y así, vayamos eliminando del uso esa perversión del lenguaje tan nociva: las ´”crucetas” de los barcos y los “cruceros”, las decisiones “cruciales”, la flor de la “cruciata”, el “crucillo” de alfileres.
Y, por último, hay que darse de baja en Canal Plus, que ahora se puede leer por su símbolo “Canal Cruz”. Aunque esta última medida puede que sea expresamente descartada del nuevo proyecto de Estatuto mediante una enmienda parcial.
domingo, 18 de junio de 2006
Publicado por Invitado @ 15:10
De momento la Avenida de la Raza se llama ahora "de las Razas" dado que el paletismo progre veía el nombre de toda la vida, con tntes racistas.
Dame un ignorante y obtendré un militante socialista
miércoles, 21 de junio de 2006
Publicado por Armando @ 18:27
Me parece un artículo estupendo, bien escrito, culto, oportuno y con un fino sentido del humor. Gracias a su autor
jueves, 28 de diciembre de 2006
Publicado por Invitado @ 15:24
Ningún cristiano que se precie puede votar al PSOE, porque si de verdad te consideras un buen cristiano,¿cómo vas a votar a un partido que trata de imponer en nuestro país la cultura islámica? ¿cómo vas a votar a un partido que se dedica a retirar crucifijos de las escuelas y a tirar belenes de los alumnos a la basura? ¡REACCIONA! ¡ABANDONA YA A ESTOS SECTÁRIOS QUE QUIEREN PRIVARNOS DE NUESTRA RELIGIÓN!